Fray Octavi, en la catedral de la esperanza
(LV · Antoni Puigverd · 28/04/24) La diócesis de Girona ha vivido un largo tiempo de espera y orfandad. Dos años sin obispo. Nadie sabía por qué. Corría un argumento fatalista: “Girona es una diócesis muy difícil: diversos candidatos han renunciado”. En los años en los que el catolicismo era una religión hegemónica, ser obispo…











