Para este 2021 me gustaría que la vida consagrada fuera más profética que nunca. Siempre, pero, es precisamente en los tiempos adversos donde nuestra existencia es una respuesta clara del cuidado de Dios hacia la humanidad; “He visto la opresión de mi pueblo…he sentido cómo clama…conozco sus sufrimientos; por eso he bajado a liberarlo…” (Ex. 3,7-8)
Incluso experimentando la misma suerte que todo el mundo tenemos que levantar la cabeza, mirar a lo lejos y donde parezca que no haya camino para seguir, abrir veredas. Donde decae la fe, nosotros creer más que nunca. Donde ya no hay esperanza y todo está perdido, ser recuerdo de que el Señor va delante nuestro. Donde parece que ya no somos ni hacemos nada… seguir dando fruto, unos el treinta, otros el sesenta, y otros el ciento por uno.
Si más no, recordar la inmensa gracia por la que estamos aquí. Escucharemos, seguiremos y confiaremos.
Después de poner la mano en el arado, ahora no podemos mirar atrás. No en vano, de los llamados somos los escogidos. El Señor está con nosotros. Coraje, arriba los corazones… que todavía hay mucho trabajo para hacer!
Rosa Masferrer Felip
Religiosa de San José de Gerona








