El monasterio de Santa María de Montserrat ha acogido – del 19 al 23 de octubre- el XI Encuentro Ibérico de Abades y Abadesas benedictinos, que comprende las comunidades benedictinas de España y Portugal.
Alrededor de unos treinta benedictinos y benedictinas, entre abades y abadesas, superiores y superioras, priores y prioras, se han reunido durante tres días, dedicados a compartir formación y a establecer vínculos de fraternidad entre las diferentes comunidades. Han participado el nuevo padre Abad Manel Gasch, acompañado de su predecesor, P. Josep Maria Soler. del Monasterio de san Benet de Montserrat, la abadesa M. de Mar Albajar y del Monasterio de san Daniel de Girona, la priora Asumpció Piferrer.
Sesiones de formación
El encuentro contó con dos sesiones de formación para profundizar en el contexto y realidad que rodea a las comunidades. En la primera sesión, el jesuita Diego Molina trató la situación del monacato en el contexto actual, repasando los retos de hoy.
Molina destacó la situación de precariedad actual, así como, el desafío de las comunidades para mantener el equilibrio a sabiendas de adaptarse a la actualidad del momento, en contraste con la propuesta monástica. Señaló la necesidad de formarse y de actualizarse constantemente, con el dinamismo de mantener la identidad benedictina como propuesta para el mundo.
En la segunda sesión el religioso camilo, José Carlos Bermejo, trató la psicología del envejecimiento y del sufrimiento desde una clave más teológica, concebida en medio del contexto actual.
Nuevos horizontes
“Nivel de formación abre horizontes y nos actualiza en temas que nos afectan tanto a los superiores como a la comunidad”. Así lo afirma la abadesa de San Benet, M. de Mar Albàjar que destaca los frutos de este encuentro que posibilita el intercambio de experiencias comunitarias y de servicio y para profundizar en los vínculos entre benedictinos y benedictinas”. En este sentido, asegura como para los superiores es, a la vez, “un buen entorno para compartir los retos de ser superioras en comunidades más debilitadas y en un entorno complejo”.
Fuerza para continuar con siendo “quitado”
Por otro lado, Albajar destaca como esta convivencia los hace más conscientes de la “red monástica existente”. “Todos los que seguimos este camino que no nos vemos, pero estamos, y coincidir y vernos hace más evidente el sentimiento de comunidad entre nosotros, refuerza, da empuje para continuar el camino”, expone. “Nos da fuerza para continuar siendo la levadura en medio del mundo, que quiere mantener vivo el reino que Cristo proponía, con el tono benedictino que es la acogida y la plegaria”, añade.
Durante el encuentro se ha hecho una visita cultural y espiritual en la Casa de Espiritualidad de Manresa, donde aprovecharon la ocasión para contemplar las pinturas de Rupnik expuestas con motivo del quinto centenario. Finalizaron el encuentro al Monasterio de san Benet de Montserrat.








