(O. Tortosa · 30/05/26) A pesar de una crisis vocacional global -que en los últimos años ha llevado a la agrupación de muchas comunidades-, la oración silenciosa y oculta de los religiosos y religiosas contemplativos es la que sostiene y da fuerzas a toda la Iglesia. Como recuerda el delegado para la Vida Consagrada del Obispado de Tortosa, Mn. Josep Maria Garcia, «nuestros monasterios contemplativos constituyen el corazón palpitante de la diócesis».
«Vida contemplativa: ¿por quién eres?». Éste es el lema de este año de la Jornada Pro Orantibus (31 de mayo). Los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada señalan que la vida contemplativa recuerda a toda la Iglesia que la pregunta decisiva no es sólo qué podemos hacer y esperar, sino también, y sobre todo, por quienes somos, vivimos y actuamos, por quienes levantamos la mirada. Este recordatorio es muy necesario en un contexto marcado por la prisa, la dispersión interior y la tentación de medir la vida desde la eficacia inmediata, junto a una sed de espiritualidad a muchos niveles.
La Jornada Pro Orantibus es una fecha especial para tener presentes en nuestras plegarias en las nueve comunidades de religiosas contemplativas que existen en la Diócesis de Tortosa, además de las dos ermitanas diocesanas que viven en Margalef y Caseres:
- Mínimas de San Francisco de Paula (Mora de Ebro): El monasterio se fundó en 1894, dada la petición que hizo el Corazón de Jesús a la Venerable Sor Filomena Ferrer. Las monjas mínimas señalan que la comunidad «se esfuerza por ofrecer constantemente su vida en reparación y expiación por los agravios y ofensas que recibe el Sagrado Corazón y por la salvación de las almas».
- Trinitarias (Càlig): La orden fue fundada por San Juan de Mata en 1198 para redimir cautivos cristianos. «Las monjas trinitarias –explican desde la comunidad– hemos sido llamadas gratuita y amorosamente por el Señor para seguir a Jesucristo, virgen, pobre y obediente. Nuestro lema es: «Gloria a la Trinidad ya los cautivos libertad»». La comunidad de Calig data de 1905.
- Clarisas (Tortosa): El convento se fundó en torno a 1253, siendo una de las comunidades clarisas más antiguas de Cataluña. Siguen la Regla de Santa Clara de Asís, basándose en la estricta pobreza, la fraternidad y la minoridad franciscana.
- Carmelitas Descalzas (Amposta y Jesús-Tortosa): Se basan en la reforma de Santa Teresa de Jesús. Su espiritualidad se centra en la oración contemplativa, la soledad evangélica, la austeridad y la vida fraterna. El monasterio de Jesús-Tortosa fue fundado en 1877, respondiendo al deseo de San Enrique de Ossó. La comunidad de Amposta data de 1982.
- Cartujas (La Pobla de Benifassà): Desde 1967, es la primera y única comunidad cartujana femenina en España, y una de las cinco que hay en el mundo. Su carisma se inspira en San Bruno, combinando la estricta soledad de la celda con la vida en común. Destacan por su riguroso silencio y la nada constante del Oficio Divino.
- Agustinas (San Mateo y Ulldecona): El cenobio de San Mateo data de 1590 y el de Ulldecona, de 1724. Se basan en la Regla de San Agustín, buscando a Dios en comunión y teniendo «un solo corazón y una sola alma hacia Dios». Compaginan la contemplación con el trabajo manual silencioso.
- Clarisas de la Divina Providencia (Vinaròs): La madre Teresa Arguyol y Fontseca impulsó esta fundación en 1878. El monasterio nació con una doble función: la vida contemplativa y una misión benéfica y educativa para escolarizar a los niños de las familias necesitadas.








