(LV · Sílvia Oller· La tradición de no comer carne los viernes de Cuaresma es una práctica de abstinencia del catolicismo que se lleva a cabo los cuarenta días previos a la Pascua. Empieza el Miércoles de Ceniza y acaba la tarde del Jueves Santo, antes del Triduo Pascual. La práctica ascética recuerda los cuarenta días de Jesús en el desierto, ayunando y rogando antes de empezar la vida pública. “El precepto eclesial de la abstinencia de la carne es una práctica que se remonta en la época apostólica ya que Cristo la practicó alimentando a sus apóstoles con pan y peces”, afirma fray Valentí Serra de Manresa, capuchino y estudioso de la gastronomía conventual y monástica y autor de varias publicaciones.








