(Carme Molist C.C.V. · 30/05/25) “Joaquima de Vedruna, cuatro vidas en una” (M Teresa Llach ccv) y “Vivir años y durar siglos” (Mabel Burgell ccv y Ramon Rial) son los títulos de los últimos libros sobre Joaquima de Vedruna, publicados con motivo del camino hacia el Bicentenario de la Fundación que estamos ya celebrando y que tendrá el punto culminante el 26 de febrero del 2026.
Querer decir en unas palabras algo de lo que fue la vida de Joaquima no es tarea fácil. Muchos rasgos importantes quedarán sin escribir. Os tendréis que animar a leer los libros citados y otros. ¡Merece la pena!
Joaquima de Vedruna fue una mujer libre, decidida, valiente, profunda, intuitiva, empoderada, mujer de grandes deseos y capaz de despertarlos en los demás. Soltera, casada, viuda y fundadora, las cuatro vidas de las que habla el libro. Fue madre de 9 hijos. A los 33 años se queda viuda. Sufrió las consecuencias de la guerra y una situación económica difícil, incluso el exilio, para sacar adelante una familia numerosa y poner en marcha su proyecto.
Ni las dificultades ni los contratiempos impidieron la realización de su propósito. Porque, tal y como decía en una carta a Josep Estrada, «abrimos nuestro espíritu a Dios que todo lo puede y emprenderemos lo que Él quiera. Confianza, que con Jesús y teniendo Jesús, todo sobra » (Ep. 80)
Hará 200 años se sintió llamada a «abrazar todas las necesidades de los pueblos con el deseo de dar gloria a Dios y el bien del prójimo». Por eso solicita en la carta fundacional dirigida al obispo de Vic, Pablo Jesús Corcuera: “Joaquima de Mas y de Vedruna, deseosa de trabajar por la gloria de Dios, desea acoger en su casa algunas chicas pobres que se están abrasando en amor de Dios y bien del prójimo y quieren ser religiosas, pero como que son pobres y no tienen medios ni lugar en los conventos de religiosas de pobreza, están sin poder desfogar su amor por el buen Jesús”.
Las inquietudes que sentía y las demandas que le llegaban de tantos pueblecitos de Cataluña, se fueron concretando en la educación de las niñas, el cuidado de los enfermos y de las personas más pobres y desvalidas en las Casas de Caridad de la época procurando siempre acompañarlos con ternura, protegiendo y defendiendo la vida, ayudando a crecer en libertad y despertando en cada persona la conciencia de saberse criatura estimada de Dios.
Al morir en 1854 dejaba 34 fundaciones y su obra se fue extendiendo por la geografía española y universal. Hoy la obra iniciada por Joaquima de Vedruna está presente en 24 países.
Con motivo de la preparación del Bicentenario se están llevando a cabo un muchas actividades desde las escuelas, comunidades, proyectos varios donde Vedruna está presente, para celebrar y profundizar en un legado tan rico y seguir dando respuesta desde el Carisma Vedruna a los retos del presente y del futuro.
Queremos seguir respondiendo a las necesidades de hoy, arraigadas en diferentes culturas, hacerlo como Familia Carismática Vedruna con diferentes grados de vinculación, deseando aportar a la Iglesia universal y a la sociedad, desde nuestra raíz congregacional, lo que genera vida, para que surjan nuevos brotes de esperanza en la humanidad donde la persona sea reconocida y valorada», con un estilo en el que se reconozca siempre la «alegría, fe y confianza» de la fundadora.








