(B. Girona · 01/06/26) En la solemnidad de la Santísima Trinidad y con motivo de la Jornada Pro Orantibus , el obispo de Girona, fray Octavi Vilà, presidió este domingo, 31 de mayo, la Eucaristía en la basílica de San Félix de Girona, que fue retransmitida en directo por TRECE. Concelebraron la celebración el párroco de la parroquia, Mn. Joan Baburés, asistido por el diácono Mn. Joan Robé, junto a cinco acólitos. La celebración se desarrolló en castellano, catalán y latín.
En su homilía, el obispo afirmó que las comunidades contemplativas «significan para la Iglesia y para el conjunto de la sociedad un auténtico pulmón espiritual». En este sentido, destacó la necesidad de dar gracias al Señor por los monasterios y comunidades de clausura, así como por todas las personas consagradas que han entregado su existencia a la oración y al silencio. «La oración y el silencio han estado siempre presentes en la historia de la salvación», recordó.
Fray Octavio señaló que ésta es la manera que tienen los contemplativos de «proclamar que Dios está a nuestro lado» e insistió, haciendo suyas unas palabras recientes del papa León XIV, en que la relación con el Señor «se construye en la oración y el silencio». El obispo también se refirió a los monasterios como realidades que «no hacen ruido ni provocan titulares de prensa por su labor diaria, pero nunca dejan de iluminar». Remarcó que su misión es especialmente valiosa en una humanidad sedienta de Dios e inmersa en una vida llena de ruidos que dificultan la escucha de su voz.
En este contexto, subrayó que la vida contemplativa no es estéril ni significa huir del mundo, y menos renunciar a él o menospreciarlo. Al contrario, afirmó que la vida contemplativa ama profundamente al mundo, por el que reza e intercede constantemente, y que este mundo necesita estos testimonios.
En la parte final de la homilía, el obispo fray Octavio destacó que «los contemplativos nos recuerdan con su vida que Dios merece lo mejor de nosotros» y que también nos enseñan que «es posible vivir el Evangelio con humildad, sencillez, sinceridad y alegría».
Fotografía: Àngel Almazan








