(Catalunya Cristiana · 13/11/23) El martes 21 de noviembre, a las siete de la tarde, en la parroquia de Santa Ana de Barcelona tendrá lugar la presentación en sociedad de la Fundación Viqui Molins, una entidad llamada a hacer pervivir la gran tarea social de la religiosa teresiana en favor de los más necesitados.
“Antes de morir, sor Genoveva Masip me pidió continuar trabajando por los nuestros, es decir, los pobres, y es lo que quiero continuar haciendo con esta fundación una vez yo no esté”, nos confiesa Viqui, de 87 años. “Los nuestros” son las personas sin hogar, los jóvenes en situación de desamparo, las mujeres en situación de vulnerabilidad, los migrantes sin papeles y los heridos de las periferias de todo tipo.
VIQUI MOLINS
“Antes de morir, sor Genoveva Masip me pidió continuar trabajando por los nuestros, es decir, los pobres, y es lo que quiero continuar haciendo con esta fundación una vez yo no esté”
Entre las iniciativas que impulsa la nueva fundación encontramos los Llars d’oportunitats, un programa de acompañamiento a jóvenes en riesgo de exclusión social. Tiene una duración de entre 18 a 24 meses. Desde la mejora del área económica, de vivienda y el establecimiento otros dinamismos vitales, busca abordar de manera directa las otras áreas de integración, como por ejemplo la formación para la integración y la preparación para la inserción laboral.
El objetivo principal es empoderar al joven y fortalecer sus capacidades y el desarrollo de su potencial para la toma de decisiones y la participación activa en la sociedad. Se trabaja para una inserción sociolaboral satisfactoria y mantenida en el tiempo.

Cuando Peio Sánchez le hizo la propuesta de crear la fundación, Viqui nos confiesa que sintió vergüenza: “Ahora, cuando más lo necesitaba, me venía este recuerdo de ‘mi maestra de ternura’ y me hacía aceptar, sin falsas humildades, aquello que de momento me avergonzaba: si se hacía una fundación con mi nombre, cuando llegara mi traspaso y fuera a la casa del Padre, yo de alguna manera podría ‘continuar con los nuestros’. Desde aquel momento hablo de la Fundación Viqui Molins como si no tuviera nada que ver conmigo, y mucho menos con mérito personal. Ahora me alegro, porque el día que muera y vaya a la casa del Padre, podré estar muy tranquila porque, de alguna manera, yo ‘continuaré con los nuestros’.”








