(Lluís Agustí · urc.formación@confer.es) Ha sido un placer escuchar el testimonio de Xiskya. Hemos disfrutado y compartido una experiencia de primera mano del ambiente vivido al aula sinodal. De una manera muy sencilla nos ha narrado sus impresiones e intuiciones personales de participación como misionera digital. Del mensaje que nos ha comunicado destacaría:
- Sinodalidad es una palabra potente que implica comunión de todo el Pueblo santo de Dios, participación de “todos, todos, todos” y una Iglesia sinodal en misión como dice el Informe Síntesis de la Secretaría del Sínodo.
- El Sínodo ha sido una experiencia animada por el Espíritu Santo. El Espíritu de Dios se ha hecho presente. Personas de diferentes culturas, lenguas, procedencias, carismas, convicciones, tradiciones espirituales, hemos estado capaces de escucharnos, rogar juntos y llegar a consensos, dice Xiskya. Y todo esto en un mundo arrasado por las nuevas guerras, tensiones mundiales y violencias que generan nuevas víctimas.
- El método sinodal ha estado de participación, escucha y plegaria. En este camino hay que subrayar la palabra ESCUCHA. No una escucha cualquiera sino empapada por el discernimiento, por la plegaria y por las conversaciones en el Espíritu, que quiere decir vivir la experiencia de compartir a la luz de la fe y buscar lo querer de Dios.
- Y como nos afecta la experiencia sinodal en la Vida Religiosa? De hecho la Vida Religiosa té una amplia experiencia en la Sinodalidad: hagamos capítulos provinciales y generales, reuniones continentales e intercontinentales, reuniones comunitarias donde intentamos escucharnos y discernir, rogamos juntos, tenemos proyectos comunes. Pero hace falta quizás potenciar el trabajo en red intercongregacional, los proyectos entre varias congregaciones, los encuentros conjuntos y en especial la colaboración diocesana que tiene que ser mutua.
- La Sinodalidad tiene que ver con la Evangelización. Evangelizar no significa bombardear con argumentos religiosos las masas de gente que buscan un sentido en su vida. Quiere decir llevar el Evangelio de Jesús a la gente porque se sienta acogida, perdonada, escuchada, sanada por la misericordia de Dios y su ternura. Una auténtica Evangelización respeta el principio de la Sinodalidad: ser capaces de andar juntos con otras culturas, experiencias religiosas y en especial escuchar el clamor de los pobres.
Xiskya comenzar el tema de las “parroquias digitales” para hacer llegar el mensaje de Jesús además gente, en especial quienes se sienten alejados de la Iglesia. Aquí entran los jóvenes con su creatividad y sed de profundidad.
Tenemos por adelantado un camino a recorrer que como dice el Papa Francisco requiere plegaria, conversión y discernimiento. Que nadie se crea superior a los otros y que todos nos esforzamos para servir a la causa del Evangelio aportando nuestro granito de arena. Tal como hizo Maria de Nazaret: “Que se haga en mí según su Palabra”
La Asamblea Sinodal no acaba en octubre. La marcha continúa: un camino de esperanza, entusiasmo y compromiso. Estemos atentos y prontos. Hay que proseguir el camino. Abrimos los coros para recibir los frutos de esta primera parte del Sínodo.








