(A. Tarragona · 14/06/23) El pasado sábado día 10 de junio la iglesia de San Vicente de Calders acogió la presentación del libro Petjades, obra de Josep Borrut i Casellas. El libro recoge las biografías de tres hijos del pueblo: Mn. Joan Borrut Mayner, presbítero diocesano; Sor M. del Pilar de Sant Josep Caralt, religiosa; y Dom Ambròs Caralt Güixens, monje de Montserrat. Además, el libro cuenta con un prólogo del P. Manuel Nin, OSB, exarca apostólico para los católicos de tradición bizantina en Grecia e hijo de El Vendrell, y la portada es obra del artista y político Joan Descals Esquius.
Durante el acto de presentación, Mn. Norbert Miracle, párroco de la Parroquia, puso de relieve la necesidad de valorar la historia. Tal y como el papa Francisco recuerda frecuentemente, «hay que ser memoriosos» porque la historia de un pueblo o de la Iglesia no comienza con nosotros. Por otra parte, también destacó el hecho de que el libro hable de tres personas consagradas, y «habla bien, algo no muy habitual en nuestros días», dijo.
El acto también contó con la participación del alcalde, Kenneth Martínez, que felicitó al autor y al pueblo de Sant Vicenç de Calders por las ganas de mantenerse firmes.
Por otro lado, el P. Bernabé Dalmau, monje de Montserrat, glosó la figura del P. Ambròs Caralt, al que conoció cuando entró en el Monasterio de Montserrat como monaguillo, y recordó algunas anécdotas muy significativas del P. Ambròs en Tierra Santa, en Andorra o en Cataluña durante la persecución de los años treinta del siglo pasado. Una «vida de película», definió.
Por su parte, el autor del trabajo biográfico, Josep Borrut, acabó los parlamentos agradeciendo la ayuda recibida por parte de muchas personas para hacer posible este libro que pone de relieve a estos tres personajes de la historia del pueblo.
La celebración culminó con la actuación del Orfeó Andorrà y la Coral Polifónica Jan Toldrà, que interpretaron varias piezas, entre ellas la sardana Andorrana, con letra del P. Ambròs Caralt. Finalmente, en la plaza de la Iglesia, tuvo lugar el descubrimiento de una placa en la casa nativa del monje de Montserrat, que dio paso a una comida fraternal.








