(Joana Macuva · 31/08/24) Os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto. (Jn 15,16)
Me llamo Joana Macuva. Soy angoleña. La cuarta de seis hermanos. Religiosa Franciscana Misionera de la Natividad de Nuestra Señora (Darderas).
La primera semilla de vocación que experimenté fue en la época en que estudiaba en la escuela de las Hermanas Doroteas (De Santa Paula Frassinetti)
Al tener contacto con algunas hermanas que me daban clases y al relacionarme con las novicias en las diversas actividades escolares (retiros, misas, etc.) me llamaba la atención y me gustaba su forma de vida.
Pero fue concretamente en una misa de fin de curso del inter- noviciado que me habían invitado las novicias de las Hermanas Doroteas, en donde yo por primera vez sentí una atracción especial a la vida Religiosa. Participaban de la misa todos los formandos y formandas de la Archidiócesis, y estaba llena de religiosos y religiosas de diversas congregaciones y carismas. Fue algo inolvidable para mí.
Me quedé maravillada al ver la belleza de la Iglesia reflejada en la vida religiosa, sobre todo contemplar aquella comunión y unidad inter-congregacional. Desde entonces empecé a plantearme sobre la posibilidad de hacer una experiencia vocacional.
El tiempo iba pasando y no se me borraba la emoción que experimenté en aquel día y calladamente, pero con seriedad, seguía yo planteándome empezar un acompañamiento de discernimiento…
Habiendo terminado el ciclo académico en la escuela de las hermanas seguía yendo y participando en el grupo de jóvenes en la iglesia de mí barrio y poco a poco me iba integrando de una manera más activa en la vida de la Iglesia en los encuentros formativos, animación litúrgica etc.
A lo largo de este camino he ido conociendo personas que me explicaban algunas cosas básicas sobre la vida consagrada y me animaban hacer una experiencia vocacional. Y allí iba yo reflexionando qué carisma me identificaba más (pues conocía a muchas congregaciones).Hasta que un día los jóvenes de la capilla del barrio fuimos invitados a un encuentro cuaresmal de la familia franciscana y mis hermanos y yo fuimos.
En aquel encuentro había una religiosa (Hna. Mariquinha Januário F.M.N) que cuando la vi me quedé muy contenta y con ganas de hablar con ella y conocerla, pero al principio no me atrevía. Me quedaba mirándola desde lejos.
Hasta que al terminar el encuentro, esto es, al final del día, después de la misa, la hermana se presentó a todos como Religiosa Franciscana Misionera de la Natividad y que estaba de paso por nuestra provincia haciendo promoción vocacional.
Después de escucharla no dudé y me fui a su encuentro y le compartí un poco de mí inquietud y el deseo de hacer una experiencia vocacional.
Volví a casa muy contenta y al terminar la cena hablé con mis padres sobre mi deseo de hacer una experiencia vocacional y que ya había elegido la congregación.
Para ellos fue una gran sorpresa… Pero aún así, mi padre me animó a que siguiera haciendo el discernimiento y si de verdad era lo que yo quería, que siguiera adelante. Mi madre no lo veía claro, pues para ella era apenas una emoción o algo pasajero, pero aun así seguía animada. Después de un tiempo de diálogo poco a poco lo iban integrando hasta que me permitieron hacer la experiencia vocacional en la comunidad de las hermanas en Huambo (Angola).
Fueron días muy bonitos en los que conocí a más hermanas y en el poco tiempo que estuve me explicaron sobre sus fundadores, el carisma, apostolado y el estilo propio de vida de una franciscana de la Natividad.
Volví muy contenta y animada de la experiencia y desde entonces empecé a participar en el grupo vocacional de mí Archidiócesis en donde una Religiosa de la Congregación de San José de Cluny nos hacía el acompañamiento y compartía temas en clave de discernimiento y nos hablaba mucho de las diversas formas de vida o vocación dentro de la Iglesia.
En 2019 ingresé en la comunidad de “Huambo – Angola” y unos meses después empecé la formación como aspirante. A medida que iba pasando el tiempo y profundizando en el conocimiento de mí vocación, la vida comunitaria y el carisma de las hermanas. Poco a poco iba viendo claro que aquél era el camino por el cual el Señor me estaba llamando, pues me sentía identificada con el carisma, el estilo propio de las Hermanas F.M.N y sobre todo me sentía feliz.
En 2020 se trasladó el postulantado a España, así que este mismo año llegué a Barcelona para dar continuidad con la formación. Hice el postulantado en Terrassa y el Noviciado en Gracia – Barcelona.
Fueron etapas de ahondar más en la experiencia de seguimiento de Cristo, de ir integrando armónicamente el ser propio de una consagrada. Desde la sencillez, la alegría, la docilidad al Espíritu, la abnegación, el silencio y la escucha atenta del querer de Dios en nuestra vida.
El pasado 15 de agosto de 2024, realicé mis primeros votos y me siento muy contenta por esta nueva etapa de mí vida.
Fue muy significativo para mí celebrar mis votos justo el día de la Asunción de María. Pues ella, como modelo de seguimiento del Señor, se hace compañera de camino en el día a día y su ejemplo nos llena de gozo y de esperanza, dinamizando nuestro peregrinar como discípulas de Cristo y nos anima a mantener nuestra mirada fija en el Señor en medio de nuestro mundo, reavivando nuestra vocación y nuestra misión de ser testigos de Cristo para nuestros contemporáneos.
Os invito a que juntos y unidos en oración, sigamos rezando por las nuevas vocaciones en la Iglesia, de modo que nuestro corazón se disponga siempre al querer de Dios en los tiempos que corren, siempre con alegría y ternura, fidelidad y perseverancia.
Paz y bien.









