(La Salle · 16/05/25) El fin de semana del 9 y 10 de mayo, La Salle Cataluña ha celebrado la 48ª edición de la PAPAM (Subida a pie a Montserrat), un encuentro emblemático que este año ha tenido un significado especial: el Monasterio de Montserrat conmemora su Milenario.
Más de 1.400 personas, procedentes de 24 comunidades educativas de todo el territorio, han emprendido la caminata desde varios puntos: Mollerussa (que ya empezó jueves), Collbató, Hostalets, La Laguna, Manresa, Barcelona y Montcada.
A medida que avanzaba la noche y la primera luz del sábado empezaba a clarear, las rutas más largas llegaban a las últimas escalas que conducen hasta el cremallera. Ha sido una noche larga y pesada, pero el ambiente es sereno y acogedor. Todo y la presencia de nubes y niebla, el tiempo acompaña y la sonrisa de los participantes da rescoldo a la montaña.
Los entornos de Montserrat acontecen espacios de reencuentro, de descanso y de paseo. Algunos aprovechan para hacer una ducha o recuperar fuerzas a la residencia Abat Garriga. Mientras tanto, la montaña acoge, como una casa común, la gran familia lasaliana, reconocible por las bufandas verdes y las huellas amarillas que llenan los caminos.
Hacia el mediodía, la llamada silenciosa de la Virgen María nos invita a entrar a la Basílica. Allá empieza la celebración, con las palabras de acogida del P. Joan M. Mayol, rector del santuario, a quien se libra simbólicamente la bufanda de la PAPAM. A partir de aquí, se nos invita a vivir el encuentro a través de tres símbolos que definen nuestra identidad compartida: somos levadura, somos luz y somos sal.
La canción Em dónes força acompaña la celebración y acontece el hilo musical y espiritual. No andamos solo para superar un reto, sino para hacerlo con ilusión y el deseo de renovarnos en la fe, la fraternidad y el servicio.
La jornada se cierra con un gesto sencillo y cargado de sentido: el reparto de coca a pie de plaza. Es la hora de los adioses, pero nos despedimos con el corazón lleno de vida, de comunidad y de esperanza.
La PAPAM nos contagia impulso para continuar nuestra misión educativa, con la mirada puesta en la Moreneta y en los valores que nos unen. Gracias a todas las personas que han hecho posible la PAPAM!








