Pau Vidal sj | Delegado de los Jesuitas en Cataluña
El liderazgo carismático del Papa Francisco, hombre de Dios, abierto al Espíritu y enamorado de Jesucristo, ha sido profundamente inspirador y transformador para la Iglesia. En un tiempo mundial convulso marcado por grandes cambios, ha sido una voz moral y espiritual de primer orden, que ha logrado traspasar las fronteras eclesiales y convertirse en un referente global. Cualquier persona comprometida en el bien común, la justicia y la espiritualidad se ha podido sentir inspirada.
Un papa jesuita, que recibió formación salesiana y profundamente inspirado por la espiritualidad franciscana (al tomar el nombre del poverello de Asís lo quiso dejar bien claro). En 2013, cuando fue elegido, eran tiempos eclesiales en los que algunos se preguntaban si la vida religiosa no había sido ya superada por otros movimientos eclesiales más recientes. Con su pontificado, Francisco ha mostrado que la vida religiosa sigue siendo plenamente vigente.
Para nosotros hoy quizás podríamos señalar cuatro pistas para seguir profundizando su legado:
Primero, su deseo de una Iglesia pobre y para los pobres nos puede animar a revisar nuestros modos de vivir y nuestras prioridades para hacerlas más evangélicas. La imagen de una comunidad de seguidores de Jesús no encerrada, sino en salida, nos puede ayudar a revitalizar de nuevo nuestro deseo misionero, el trabajo por la justicia y la paz, y el compromiso con el cuidado de la casa común y la ecología integral. Recordemos que la primera visita del Papa fue a Lampedusa en 2013, intentando despertar conciencias contra la indiferencia por la dramática muerte en el Mediterráneo de nuestros hermanos y hermanas migrantes, reivindicando así la dignidad inalienable de todo hombre y mujer, hijo e hija de Dios. En un mundo tan roto y herido, ¿han llegado nuestras comunidades e instituciones a ser verdaderamente «hospitales de campaña»?
Segundo, en repetidas ocasiones Francisco nos ha recordado la necesidad de transformar las dinámicas y la manera de hacer de nuestros institutos para hacerlos más fraternales. Con esa «parresía» tan suya, nos alertó del riesgo de convertir la piedad y la religión en una práctica autoreferencial y alienante. Reconocemos con dolor y vergüenza que demasiado a menudo el abuso sexual, de poder, de conciencia o espiritual ha formado parte de nosotros también. Hoy somos convocados a poner todos los medios para combatir cualquier forma de abuso en nuestras instituciones, en la Iglesia y en la sociedad en su conjunto, y convertirnos más claramente en signos de buena noticia.
Tercero, la apuesta decidida por el camino sinodal nos permite preguntarnos cómo podemos hacer plenamente nuestra esta nueva dinámica eclesial inspirada por el Espíritu donde la acogida de la diversidad, la conversación espiritual y el discernimiento son fundamentales. ¿Cómo ayudamos a avanzar hacia la plena dignidad y, por tanto, participación, de todo el pueblo de Dios?
Y por último, la insistencia del Papa Francisco en encontrar un lenguaje llano, fresco, alegre y en construir puentes y no levantar muros es un buen recordatorio para todos nosotros. La centralidad de Dios en nuestras vidas nace de una experiencia personal de Dios, nutrida en la oración. Así, con el corazón abrasado por este amor imparable, somos invitados a vivir la alegría del evangelio compartiendo esta buena noticia por todas partes, encontrando las palabras, las acciones y los gestos que puedan ser comprensibles hoy.
Y todo esto en un contexto en nuestra casa de clara disminución de nuestras comunidades y presencias. Ayudémonos a vivir este momento histórico con realismo, pero también creativamente, con alegría y esperanza. Este tiempo pascual nos lo recuerda y, con palabras del mismo Francisco, con gran alegría decimos que: «La resurrección de Cristo no es una cosa del pasado; comporta una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, en todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable.» (EG 276).
¡Gracias, Papa Francisco!







