(A. Flama · Jordi Pacheco· 01/0426) Este Jueves Santo hará una semana desde que Noelia Castillo Ramos murió en un centro sanitario del Garraf después de haber solicitado la eutanasia. La joven, de 25 años, vivía postrada en una silla de ruedas a causa de una paraplejia y hacía hacía 2 años que luchaba judicialmente para obtener la muerte asistida. El caso, que conmocionó a la sociedad de Cataluña y de otros países de todo el mundo, dividió a la sociedad entre los que defienden el llamado “derecho a una muerte digna” y quienes consideran que “acortar el camino” deliberadamente no puede ser una respuesta ante el sufrimiento humano.








