(AF· Xavier Pete· 16/12/23) La cifra redonda de los 800 años desde que se organizó el primer pesebre viviente, a cargo de san Francisco de Asís (1181-1226), se ha convertido este año en el marco de muchas de estas representaciones, vivas o estáticas. En la población italiana de Greccio, se iniciaba, así pues, una de las tradiciones católicas más consolidadas, también, en el ámbito de la cultura popular, y que, este 2023, ha querido dar una paso de gigante para ser inscrita en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por parte de la Unesco.
A Catalunya, el pesebre llegó de la mano de los frailes franciscanos. Desde entonces, cada año se hace conveniente sentir voces como por ejemplo la del capuchino Valentí Serra (Manresa, 1959), defensor de la idea de crear pesebres caseros de acuerdo con el paisaje de cada comarca y protagonizados, sobre todo, por las tradicionales figuras del Nacimiento —siempre guarnidos, eso sí, con cepas, corcho, acebo, musgo, rusco, piedra pómez y rocas. De esto, nos da pistas en su último libro, Entrem dins del pessebre. Un petit univers a les teves mans (Edicions Morera, 2022).








