(Agustinos · 30/04/26) Es un orgullo. Así, sin más preámbulos, así es como los agustinos sentimos la próxima visita del Papa León XIV a Barcelona. Un orgullo que nace de algo muy concreto y muy hondo: él es uno de los nuestros.
Desde el momento de su elección en el cónclave de mayo de 2025, los agustinos vivimos una alegría que difícilmente se puede describir con palabras. Un hermano nuestro, el P. Robert Prevost, es ahora Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. Y aunque el mundo lo llame León XIV, para nosotros siempre será el P. Robert. Cada uno de los hermanos tiene sus propias historias y anécdotas del encuentro con él. Y lo que sorprende, y lo que dice mucho de quién es, es que él también recuerda a cada uno de sus hermanos, a cada encuentro, a cada momento compartido. Esta memoria del corazón no es un detalle menor: es signo de un hombre que verdaderamente ama a su familia religiosa.
Lo conocíamos de antes, pero cuanto más vamos conociéndole ahora, más nos damos cuenta de que los cardenales no podían haber elegido uno mejor. O más bien: parece que Dios mismo lo eligió y lo fue preparando pacientemente para esta gran misión de ser siervo de los siervos de Dios. Su experiencia de gobierno como Prior General de la Orden, su espíritu misionero forjado en años de misión en el Perú, su sólido recorrido académico y pastoral: todo ello confluye en una figura de excepción, en el momento justo.
Nos llena también el corazón ver que el Papa no ha renunciado a su espíritu agustino, sino que lo lleva consigo como inspiración y guía de su doctrina y acción pastoral. Y es que san Agustín tiene mucho que enseñarnos todavía. Su doctrina sigue siendo sorprendentemente actual, y su espiritualidad —centrada en la comunidad, la amistad y la búsqueda de Dios en el corazón— puede orientar a la Iglesia de hoy hacia aquella meta que el mismo Agustín formuló para sus hermanos: un solo corazón y una sola alma en camino hacia Dios, bajo un único Pastor. Qué hermoso que sea precisamente un hijo de Agustín quien hoy guíe a la Iglesia universal hacia esa unidad.
Cuando era Prior General, el P. Robert visitaba las casas y comunidades agustinas del mundo entero, y las tierras catalanas no le son ajenas en absoluto. En 2003 visitó Badalona, en el marco de la visita de renovación a la Provincia de Filipinas, y en 2004 estuvo en Calella, visitando la Provincia de Castilla. Son visitas que quienes las vivieron no olvidan: tiempos de renovación y encuentro fraterno, para escuchar la situación real de las comunidades, fortalecer la vida religiosa, fomentar la unidad y animar a los hermanos en su misión. Y en 2011, según el secretario general de su tiempo, realizó una visita privada al Monasterio de Montserrat —ese lugar que ahora, como Papa, volverá a visitar en un contexto bien distinto.
Esta visita del Papa a Barcelona, prevista para los días 9 y 10 de junio, en el marco de su viaje apostólico a España entre el 6 y el 12 de junio, nos evoca precisamente todo aquello. Como Sucesor de /Pedro, viene a hacer lo que el Señor encomendó a Simón: «confirma a tus hermanos» (Lc 22,32). Viene a unir, a sostener, a fortalecer la fe del Pueblo de Dios.
Todo esto nos da mucha paz y mucha esperanza. Junto a toda la Iglesia diocesana de Barcelona y a la Iglesia en España, los agustinos vivimos con alegría expectante y profunda gratitud estos días de preparación. Preparamos la llegada del Pastor. La llegada de nuestro hermano.








