(Claretianos · 31/08/26) Treinta y dos misioneros claretianos de la Provincia de Sanctus Paulus, todos menores de 60 años, se reunieron del 23 al 26 de agosto en Atalaia Claret (Leioa, Vizcaya) acompañados de los miembros del gobierno provincial. Provenían de las diversas comunidades de Euskal Herría, Catalunya, Francia e Italia que conforman nuestra provincia con el objetivo de celebrar juntos la fe, disfrutar de la fraternidad y reflexionar sobre la Misión de la Provincia, dada la responsabilidad especial que tiene ese colectivo en su presente y futuro. La diversidad de orígenes —fiel reflejo de la fisonomía actual de la Provincia— fue desde el primer momento una riqueza palpable.
La celebración de la eucaristía y las oraciones de laudes y vísperas han ido acompañando estos días. Preparadas por personas de las distintas comunidades, han sido reflejo de la diversidad de lenguas y sensibilidades.
Tras un primer momento de compartir en grupos las diversas historias y situaciones personales, se pasó a presentar la realidad de la provincia: personas, comunidades, obras apostólicas y economía. Esto ayudó a conocer mejor el conjunto de una comunidad provincial bastante plural y relativamente joven, ya que inició su andadura en enero del 2020.
Posteriormente se presentaron los retos que la realidad de Europa plantea a la misión claretiana y cómo el proyecto misionero de la Provincia responde a ellos, con su lectura de la realidad, prioridades, opciones, destinatarios preferentes y plataformas estratégicas. Un trabajo por grupos profundizó en ello evaluando cómo se está llevando a cabo dicho proyecto en cada comunidad y plataforma.
En conexión con ello, se reflexionó sobre la cultura vocacional que se debe cultivar para hacer frente al reto importante que nos presenta el contexto europeo: cómo trabajar para que haya personas que respondan a la llamada de Dios, especialmente la llamada a la vida misionera en nuestra Congregación.
Parte importante del encuentro fue dar a conocer los proyectos apostólicos que se realizan en el entorno donde tuvo lugar: el colegio Askarza Claret (Leioa) y la Fundación Claret Enea (Bilbao). El P. Eduardo Madrazo, responsable de pastoral del colegio explicó el planteamiento pastoral global y las iniciativas que se llevan a cabo dentro del horario escolar: los oratorios, campañas, celebraciones… Así mismo compartió las interesantes propuestas que se ofrecen en horario extraescolar: colonias y campamentos, catequesis de niños y adolescentes, de familias, grupos de fe, celebraciones eucarísticas dominicales para el conjunto de la comunidad, etc.
Los participantes del encuentro también contaron con el interesante testimonio de Nagore, Miren y Natalia, tres laicas pertenecientes al Movimiento de Seglares Claretianos; ya que en Askartza y Bilbao existe un buen grupo de este movimiento muy implicado en el colegio y en la pastoral social. Fue muy enriquecedor conocer su testimonio personal, así como la organización del movimiento y sobre todo el espíritu claretiano que lo anima.
Por lo que se refiere a la Fundación Claret Enea, los participantes del encuentro se desplazaron a Bilbao para conocer este importante proyecto social impulsado por los Misioneros Claretianos y en el que participan también los Seglares Claretianos. Pilar Maroto, responsable del ámbito de la formación y seglar claretiana, fue enseñando el edificio e informando sobre los diversos servicios que se realizan y sobre todo el espíritu cristiano y claretiano que los anima. Es un gran ejemplo de misión compartida entre la comunidad claretiana y los laicos implicados. Gracias a los diversos servicios, personas sobre todo emigrantes que llegan -la mayoría de las veces sin papeles ni alojamiento y sin saber la lengua- son acogidos y acompañados en sus diversas necesidades hasta lograr una suficiente autonomía: comida, alojamiento, formación, vida de familia, espiritualidad… Lo corroboró el testimonio de un chico y una chica que habían pasado por el centro.
En la última mañana, se compartió en pequeños grupos y en plenaria los frutos que cada uno había recogido, así como algún compromiso a realizar y un mensaje a enviar al conjunto de la Provincia. La eucaristía final, presidida por el Superior Provincial, P. Juan Martín Askaiturrieta, fue la ocasión privilegiada para dar gracias a Dios por lo vivido, fortalecer la comunión fraterna y pedir fuerzas para asumir la importante responsabilidad que corresponde al colectivo joven en la marcha de la Provincia.
Del encuentro cabe destacar también el gran ambiente fraterno, lleno de buen humor y alegría, fomentado por las actividades lúdicas de la noche. La comida fraterna puso el colofón a un encuentro valorado muy positivamente.








