(O. Tortosa · 27/08/26) «Es gente joven que trabaja y está superocupada. Éste es un espacio para detenerse un momento, plantearse la vida de otra manera y vivir desde otro contexto». La hermana de la Consolación Rosy Treviño define así la experiencia que está viviendo un grupo de chicas que ha reservado unos días de sus vacaciones para realizar Ejercicios Espirituales en la Casa Madre de la congregación, en Jesús-Tortosa, del 26 al 30 de agosto. La religiosa, junto con la hermana Toñi Cabello, se encarga de acompañarlas durante estos días de oración y reflexión.
Este receso lleva por lema «Volver al origen», poniendo el foco en el Año Carismático que vive la Consolación por el 150 aniversario de la muerte de Santa María Rosa Molas. «Dedicar un tiempo a la oración y al camino interior al lugar en el que está la tumba de la madre fundadora hace que sea una vivencia más profunda», asegura Toñi Cabello. La hermana también destaca que el albergue de la Casa Madre está especialmente adaptado para hacer momentos de silencio: «Hay capilla, habitaciones individuales y un jardín para pasear. El ambiente favorece un clima de oración, intimidad y reflexión».
Durante estas jornadas, se siguen los Ejercicios ignacianos, pero adaptados a gente joven que empieza a tener experiencia en la oración personal. «Son cuatro días intensos de dedicarnos solos a la oración, tanto de forma conjunta como individualmente. También participamos todos los días en la Eucaristía. Por la mañana y por la tarde tenemos momentos de encuentro para orientar las reflexiones. Luego, las participantes van realizando su meditación personal», expone Rosy Treviño. La hermana añade que, en este contexto, también es muy relevante el acompañamiento: «Nosotros las acompañamos para que puedan compartir lo que van haciendo y no vayan solas en ese camino».
Desconexión y espiritualidad
La Consolación organiza estos Ejercicios Espirituales anualmente y los ofrece a chicos y chicas de entre 18 y 35 años, estén o no vinculados a la congregación. Este año, esta cita ha reunido a cuatro participantes del movimiento Consolación para el Mundo (COM), venidas de Madrid, Castellón, Villarreal y Onda. Verónica, médica residente, se ha sumado por primera vez a esta propuesta. «Hacer Ejercicios es más difícil de lo que me esperaba. El método propuesto por San Ignacio de Loyola está muy bien, pero requiere un esfuerzo por nuestra parte. He visto que habría que reservar más tiempo para Dios en nuestro día a día, aparte de ir a Misa. Sin embargo, me ha gustado sentir esta dificultad y tener unos días para mejorar estos aspectos», comenta.
Verónica también apunta que, al detenerse y dejar de lado el móvil, se dio cuenta de que iba bastante acelerada sin saberlo. En este sentido, la hermana Rosy Treviño pone énfasis en la importancia de limitar el uso de las pantallas durante el receso: «Estás aquí, pero puedes estar conectado a miles de historias fuera. Hemos insistido en que es un momento de oración y que es clave desconectar de esta vida acelerada e hiperconectada, tan llena de cosas que hacer que al final nos descentra. Las participantes vienen con ganas, son gente joven saturada por un ritmo de trabajo considerable. Por eso son tan necesarios estos espacios que les permiten desconectar y encontrar algo de espiritualidad».
Como destaca Toñi Cabello, durante estos días las jóvenes percibirán la presencia de Dios de una forma más bonita e intensa. «Vienen con ganas de buscar. Me gustaría que se encontraran con el Señor y que le siguieran buscando todos los días. Es importante que no se queden sólo con un momento de enamoramiento repentino y puntual. La espiritualidad ignaciana te ayuda a ver a Dios en todas las cosas, es una espiritualidad de lo cotidiano», concluye.








