(AF · Xavier Pete · 11/02/24) En cualquier contexto del planeta, como opina Maria de Mar Griera (Sabadell, 1978), puede existir una desigualdad de género que todavía es inevitable, a pesar de los esfuerzos que se estén haciendo para borrarla. “También en sociedades como la catalana —continúa la socióloga—, el hecho de nacer como niña te puede continuar abocando en una vida de mayor violencia, discriminación y desprecio”. Este hecho no pasó por alto ni a Griera ni al resto de miembros del Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa en la hora de redactar Tradiciones religiosas y equidad de género, el séptimo documento publicado por este organismo que asiste al Gobierno en materias que afectan al ámbito religioso y su expresión en la vida pública.
Como dicen en el documento, hay numerosas organizaciones religiosas que promueven o transmiten ideas contrarias a la equidad de género y que legitiman situaciones de discriminación. ¿Cómo se pueden reconocer?
Históricamente, ha habido un vínculo entre patriarcado y tradiciones religiosas, aunque no en todos los casos. Esto, en la actualidad, continúa pasando. Estas organizaciones se pueden reconocer, por ejemplo, a través de la existencia de unos liderazgos masculinos que han dejado a la mujer ocupando un papel marginal; de la hermenéutica masculinizada de los textos sagrados, y, finalmente, de la utilización de la religión para justificar discursos de violencia contra las mujeres o el colectivo LGBTQ, esto sin el consentimiento de sus líderes.








