(Vedruna · 21/05/26)
Vedruna inaugura una escultura del artista Jordi Coll para promover el legado de la fundadora en Cataluña
Con los brazos abiertos a la acogida, el rostro sereno y teniendo los pies en el suelo. Así es como la congregación de las hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna en Europa y la Fundación Vedruna Catalunya Educació han significado la actitud humilde, la proximidad y la predisposición de Joaquina de Vedruna. El artista Jordi Coll ha concretado este encargo en una escultura de piedra que ya se puede visitar en el camino de San Miguel de Montserrat.
Este jueves 21 de mayo a mediodía se ha inaugurado la nueva escultura dedicada en la fundadora de la congregación. El acto solemne, que ha incluido la bendición de la escultura, a cargo del prior de Montserrat Jordi Puigdevall, ha tenido lugar en la vigilia de la festividad de la santa y se enmarca en los actos conmemorativos de los doscientos años de la institución religiosa que fundó Joaquina en 1826.
El autor y la escultura: un legado que perdura
En este caso es obra de Jordi Coll i Fernández (Blanes, 1967), que se inició en la escultura trabajando en el taller de su padre, Jaume Coll Puig, escultor y catedrático de escultura en la Universidad de Barcelona. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, compagina la creación artística con la docencia, siendo profesor de Bachillerato Artístico en la escuela Vedruna de Malgrat de Mar.
“Una vez superada la sombra de las encinas, y al ver la clariana que se abría, y recuperaba de nuevo la visión de la montaña de Montserrat, sentí que este era un buen lugar: un lugar para pararse, para rezar, para contemplar”, ha explicado Jordi Coll al presentar la imagen. El artista también ha vinculado las palabras de “fuerza y cuidado” con “el arte de educar y de acompañar” y con el estilo de vida de Joaquina, que “comprendió las necesidades de una época”.
El artista ha trabajado la escultura de Joaquina a partir de un bloque de Ulldecona, una piedra que permite una gama de tonalidades diversa. Por un lado, con un tono más cálido en los detalles más pulcros, como son el rostro, las manos y el pie que avanza. Por otra, con golpes de herramienta más bastos, en un cuerpo aún por acabar. La composición se articula en dos piezas, sugiere una puerta que se abre, una palabra que se desvela. Así, la obra de Joaquina se presenta como un proceso que hay que continuar: un legado que las futuras generaciones tienen que hacer suyo.
Sobre la piedra se lee una frase manuscrita de Joaquina, con su grafía personal, que anuncia esta misión: “Querría abrazar todas las necesidades de los pueblos”. La nueva imagen se incorpora así a la ruta de los fundadores, promovida por la escola Cristiana de Catalunya, que recoge la aportación de varias figuras religiosas a la vida educativa de nuestro país.








