(CR · Glòria Barrete · 27/04/23) La devoción a la Virgen de Montserrat traspasa fronteras. La primera frontera, la del propio santuario de Montserrat, que no se apropia de la devoción como algo intangible y para unos pocos, sino que la vive y la comparte por todas partes con su acogida y pastoral. Y la segunda frontera, la física y territorial, ya que, a través de la cofradía de la Virgen de Montserrat, posibilita que la devoción a la Moreneta pueda encontrar espacio y liturgia en todo el mundo, más allá del santuario y más allá de la festividad de la Virgen de Montserrat. Este año la cofradía celebra ochocientos años de historia con una peregrinación a Roma. Hablamos con el párroco del santuario y responsable de la cofradía, Joan Maria Mayol, sobre cómo los ocho siglos de la cofradía han sido reflejo de la historia y sociedad del momento.
Ochocientos años de historia de la cofradía. ¿Cuáles son los hechos más relevantes que ha vivido?
La cofradía se inicia en el año 1223 cuando empieza a haber más afluencia de peregrinos gracias al boca a boca del Camino de Santiago que ya narra las gracias de la virgen. En aquella época no se podía ir a Roma porque estaba la peste, y tampoco se podía ir a Jerusalén porque estaban los sarracenos. Las dos grandes peregrinaciones que se hacían en la Edad Media no se podían hacer, y lo único que sí se podía hacer era el de Santiago de Compostela. Todos los que iban viendo a Montserrat, se fijaban en una montaña que no pasa desapercibida y aquí es cuando empieza la gran afluencia de gente.








