El día 27 de abril, festividad de la Virgen María de Montserrat, este año como último viernes de mes, se han reunido las comunidades del Raval de Barcelona para compartir la eucaristía, la cena y la conversación en los locales de la calle Rull, donde se encuentra la Asociación Gabella, vinculada a los Hermanos Maristas.
El encuentro, en esta ocasión, ha tenido un tema muy especial: la celebración del 90 años de la hermana Consuelo Giner, religiosa del Sagrado Corazón. A partir de su formación musical, ha hablado de su vida como un sí sostenido con muchos bemoles. Las notas sostenidas siempre suben. Los bemoles siempre bajan. Un canto a la fidelidad que ha expuesto en clave de hace, traducido como clave de fe. Después de la comunión ha proclamado su magníficat, que reproducimos a continuación.
Estas comunidades, de forma rotatoria, se reúnen una vez en el mes y reúnen entorno a 20 religiosas y religiosos, incluso unos cuántos más, de varias congregaciones. Las reuniones se inician a las 20:30 del anochecer con la eucaristía y acaban puntualmente a las 11 de la noche. Hace años que tienen esta práctica que consideran altamente valiosa.
MI MAGNIFICADO (Consuelo Giner)
Engrandece mi alma al Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador porque, me amó y me eligió para El antes de nacer.
Me hizo el regalo de tener una familia cristiana y llamó al Sacerdocio a dos de mis hermanos.
Me llamó por mi nombre y me escogió para vivir en la Sociedad del Sagrado Corazón
Alabo al Señor porque me dio a su Madre, la Virgen María, que es en mi vida una gran ternura y un cobijo entrañable.
Bendigo a mi Dios porque me hizo pasar por la cruz y el dolor, sabiendo y experimentando, que éste, es el precio de un encuentro más prOfundo con El.
Que la experiencia del conflicto, la contradicción y las ambigüedades, vividas desde el amor son siempre una epifanía de Dios.
En un alarde de su amor, me ha permitido soltar la ternura y gozar y sufrir con mucha libertad y alegría, el amor y la amistad.
Bendice mi alma al Señor, porque me hizo entender y gustar que la perfecta Alegría está en el silencio obediente y en el sencillo humor.
Alabo a mi Dios que ensanchó las puertas de mi tienda y rne trajo a Chile otro país, otro continente, otra cultura, para vivir la internacionalidad y enriquecerme con tantas experiencias.
Doy gracias al Señor de la Vida por todo lo que he recibido de los pobres y sencillos
Ellos me han evangelizado….
Finalmente, engrandece mi alma al Señor por sentirme: Educadora, Hermana, Amiga y Madre de tantas niñas, de tanta gente que ha pasado por mi vida y me han permitido realizarme como MUJER dando VIDA.
Por todo esto, hoy, a los cincuenta años de mi consagración al Señor quiero agradecerle su fidelidad y su amor y dejarle ser en mi vida, lo que es:
ÚNICO, OTRO, NUEVO CADA DÍA








