(M. José Condomina · ANAWIM · 16/10/23) Siguiendo el programa de la URC en Cataluña y específicamente del grupo Anawin, un grupo de 17 religiosas de diferentes congregaciones de Cataluña nos hemos encontrado en Montserrat en el inicio de este curso 2023-2024.
Después de un verano caluroso dónde hemos podido descansar, rezar, y hacer otras actividades pastorales y comunitarias retomamos el curso.
Tanto que hemos pedido todos juntos la lluvia, pues nos ha tocado, hoy, un día de niebla y de lluvia, pero todo esto no ha menguado para nada las ganas de reencontrarnos. No hay que decir que hemos recibido la lluvia con gratitud y con bendición.
La Misa Conventual ha abierto y enmarcado nuestro día agradeciendo a la Moreneta la Jornada que el Señor nos regala y que nos permite contemplar las maravillas del Creador que renueva todas las cosas, tal como proclama, hoy, el salmo responsorial.
Hemos disfrutado, cuando después de la Eucaristía y ya a la sala Santo Mauro, el Padre Bernat Juliol nos ha presentado el “Plan director del Milenario 2025”. Ha puesto de relieve como Montserrat es la cuna, el símbolo y señal de Cataluña. Y nos ha dado como fecha de inicio del Milenario el 8 de septiembre del 2024 siendo la conclusión el 8 de diciembre del 2025. Ha recalcado una y otra vez como la comunidad benedictina de Montserrat quiere que este Milenario y su celebración llegue a todo el mundo.
Entre los objetivos presentados por el Padre Bernat y el comité organizador se encuentran: dar a conocer la vida contemplativa propia de los monjes, fomentar el ecumenismo y el diálogo interreligioso, posicionar el monasterio como lugar de encuentro para creyentes y no creyentes, resaltar la importancia cultural de Montserrat en todas las sus vertientes acogiendo las manifestaciones tanto de la cultura como de piedad popular y promover la solidaridad con los más desfavorecidos.
Este milenario quiere ser un nuevo punto de partida para el futuro, con una serie de actividades programadas, tanto culturales, cívicas, sociales, pedagógicas como educativas. Todas harán todavía más historia en la historia del monasterio durante este año, permitiendo disfrutar del Milenario a través de la participación colectiva y la celebración.
Después, en la hostería de Montserrat, disfrutamos al compartir una comida fraterna que nos permitió el intercambio y comunicación entre nosotras después de unos cuántos meses de no habernos encontrado.
Finalmente, retomamos el encuentro. Programamos el nuevo curso, compartimos informaciones varias, expresamos aquello que nos ocupa y preocupa de la vida consagrada en nuestras casas en este momento. Tuvimos un recuerdo especial para la terrible guerra entre Israel y Palestina.
Acabamos este día de fraternidad dando las gracias a cada una y, sobre todo, a la comunidad monástica Benedictina de Montserrat que nos ha acogido con alegría y generosidad haciéndonos sentir, una vez más, que Montserrat es nuestra casa.
Como no puede ser de una otra manera, para, acabar una foto de familia antes de volver a nuestras comunidades.








