(Claretianos · 11/11/24) El domingo 10 de noviembre, la comunidad claretiana de Askartza ha celebrado la ordenación diaconal del claretiano Mateus Soares. Este joven diácono llegó a Askartza procedente de Indonesia, donde descubrió la fe y su vocación. Hablamos con él para conocer de cerca su historia y lo que ha supuesto este paso en su vida consagrada.
- ¿Cómo descubriste que el sacerdocio era tu vocación?
Desde niño me enamoraba mucho de la vida y el trabajo de los misioneros que trabajaban en mi parroquia. En concreto admiraba su sencillez, alegría y cercanía con el pueblo. De esa mirada tan sencilla, me decía a mí mismo que un día quería ser como ellos. Doy gracias a Dios porque mi familia, y especialmente mis padres, siempre me ha apoyado mucho a mantener este sueño. Aunque había duda y miedo, yo quería probar y sentir cómo era la vida de un seminarista. Por esa razón, cuando terminé Bachillerato, un primo mío me ayudó a conocer a los claretianos.
Desde entonces, he ido descubriendo que lo principal de la vida es la felicidad y gracias a Dios porque la he encontrado dentro de esta vocación. Ahora soy muy feliz.
- ¿Por qué escogiste la congregación claretiana?
Antes de entrar en la congregación, no conocía nada sobre los claretianos. Llevo 13 años aquí, y he vivido un proceso largo de conocer y amar a la congregación con todo lo que hay dentro. Fruto de este proceso es la entrega total para ser un misionero para siempre.
Aparte de la espiritualidad, el carisma de la congregación y por supuesto la vida del Padre Claret, hay tres cosas que me gustan mucho y valoro de la vida de los claretianos: la vida comunitaria, la misión, y la cercanía con los demás. Todo eso es la razón por la que sigo siendo claretiano hasta el día de hoy.
Hay tres cosas que me gustan mucho y valoro de la vida de los claretianos: la vida comunitaria, la misión, y la cercanía con los demás.
- Vienes de Indonesia, ¿Cómo es la vida ahí? ¿Hay algún recuerdo que conserves especialmente de tu infancia y juventud?
Yo vengo de Timor Leste, una isla del este de Indonesia. La mayoría de los timorenses son cristianos porque esa zona fue colonizada por los portugueses. Por lo tanto cultura o la fe cristiana siempre ha tenido un papel muy importante en la vida de los timorenses. Aunque de una manera bastante tradicional, la fe cristiana cada vez mejor tanto en la cantidad como en la calidad de fe.
Además, mi familia es cristiana y practicante: desde pequeño he ido siempre a misa, mis padres me enseñaron oraciones… Son cosas sencillas que se hacen en cualquier familia cristiana, pero que me permitieron desde pequeño conocer a Jesús.
Siempre recordaré mi primera comunión y la confirmación, son dos momentos de los que siempre hablo para hablar sobre mi fe. Aunque en esa época no entendía muy bien lo que sucedió, viví esos dos momentos con una gran alegría.
- Actualmente vives en Askartza ¿Por qué viniste a España y qué diferencia has visto con Indonesia?
Nunca imaginaba que un día iba a ser enviado a España o a otro sitio. Me preguntaba que para qué tenía que ir fuera si en Indonesia también faltan sacerdotes. De hecho en mi país hay muchos lugares en los que no se puede celebrar misa cada domingo porque no hay curas. Por ello, me he preguntado a mí mismo en varias ocasiones por qué para ser claretiano he tenido que venir hasta España. Pero al final me he dado cuenta que todo ha sido una sorpresa de Dios.
Ahora puedo decir que he venido a España por qué Dios lo ha querido así. Él tiene su propio plan sobre unestra vida, y ante ese plan, nosotros debemos tener disponibilidad. Y eso, para mí es indiscutible. Ser un misionero es estar siempre disponible porque Dios trabaja a través de varias maneras. No podemos llevar nuestra medida para limitar la obra de Dios sobre nuestra vida.
Cuando vine a España, me di cuenta de que venía con una cultura y costumbres diferentes a las del sitio al que llevaba: encontré diferencias en la cultura, la manera de pensar, la realidad pastoral y la manera de acercarse a las personas. Soy consciente de que no puedo llevar todo lo que tengo de mi tierra y aplicarlo aquí, es imposible. Durante todo este tiempo, he intentado dejar todo lo mío y adaptarme a lo nuevo, y me he dado cuenta de que tengo que convertirme en una persona nueva sin olvidar quién soy: una conversión personal.
Desde que llegué a España me di cuenta de que tengo que convertirme en una persona nueva sin olvidar quién soy
- ¿Qué labores realizas actualmente en la congregación?
Llevo dos años con los misioneros claretianos en la comunidad claretiana Askartza. La misión principal de esa comunidad es la educación escolar, pero por el idioma todavía no he podido colaborar de manera directa con ellos. Por tanto, actualmente mi labor es estudiar euskera para algún día poder trabajar aquí. Durante la semana aprendo euskera, y los domingos doy catequesis a los niños.
- ¿Cómo has vivido tu ordenación diaconal?
Dios ama a quién da con alegría, (2 Cor 9, 7). Estas palabras de san Pablo las cojo como lema de mi ordenación diaconal. Durante la celebración le he dicho a Jesús: «No tengo nada, la vida es la riqueza más preciada que tengo, pero la vida es también tuya. Así que con alegría te la doy todo y en todo quiero conocerte, amarte, servirte y alabarte mejor a través de esta vocación recibida. Aquí estoy, cuenta conmigo en todo lo que quieres que haga por ti. Yo confío que tú tienes tu propia medida para medir y valorar todo lo que hice en pasado; todo lo que estoy haciendo ahora (presente) y todo lo que voy a hacer en el futuro a partir de ahora. Espero que el corazón y la alegría que tengo sea capaz de cumplir tu medida en amar y servir».
- ¿Qué aspectos o palabras del Padre Claret te han inspirado más en tu vida?
Toda la vida de Padre Claret es una riqueza espiritual para mi vida misionera. Es un gran ejemplo de cómo tengo que ser. Y los aspectos de su vida que me han inspirado más es la identificación con Cristo en la eucaristía u oración y la devoción a la virgen María. Pues son cosas principales de la vida de fe, pero hoy en día hay mucha gente que no lo practican en su vida. Por eso, me han recordado a no olvidar cual es fuente principal de mi vida misionera. Tengo que volver siempre a la fuente principal que es Cristo mismo.
Toda la vida de Padre Claret es una riqueza espiritual para mi vida misionera
- ¿Qué pueden aprender los jóvenes de hoy del Padre Claret?
Los jóvenes pueden aprender muchas cosas de Padre Claret, por ejemplo, la disponibilidad y la entrega al servicio de los demás. El padre Claret no se cansaba de ayudar a los demás. Hoy en día, en nuestro alrededor hay muchas personas que viven en situaciones difíciles. Deseo que el espíritu misionero del padre Claret les inspire a salir de su comodidad e ir a tocar la vida de los demás, sobre todo de los más necesitados.
- ¿Qué le dirías a un joven que se está planteando su vocación?
Igual que Jesús le diría “no tengas miedo, ven y lo veras” porque Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Debemos confiar en que cada uno de nosotros siempre tenemos algo para dar/compartir. Dios nos llama porque Él sabe que hay algo bueno dentro de nosotros.
El miedo o la duda, son inevitables en la vida y en cualquier tipo de vocación pasaremos por estas situaciones. Pero no podemos olvidar que pese al miedo al futuro o a las dificultades, no podemos perder el momento de escuchar lo que Dios quiere de nosotros.








