Abre mis manos, Señor,
enséñame a dar mi tiempo
gratuitamente, sin reloj.
Abre mis labios, Señor,
enséñame a ofrecer una sonrisa
sincera y generosa.
Abre mi boca, Señor,
enséñame a ofrecer palabras auténticas,
palabras que den vida.
Abre mis oídos, Señor,
enséñame a ofrecer mi escucha
atenta y llena de interés.

