(Delegados de Misiones de Cataluña) El domingo de esta semana, 24 de octubre, celebramos la Fiesta del DOMUND, Jornada Mundial de la Propagación de la Fe.
El lema de este año es: «Explica lo que has visto y sentido.»
Para poder abrir nuestro corazón y explicar lo que hemos visto y sentido, necesitamos haber vivido intensamente la proximidad y la intimidad con Dios. Su Palabra en el Evangelio, la plegaria y, sobre todo la Eucaristía, nos llenarán de Él y entonces nuestra visión y oído serán muy diferentes.
La fe en Dios, encarnado en la persona de Jesús, nos da la plenitud de la Vida y en ella apoyamos nuestra esperanza. Esta fe, que hemos recibido gratuitamente, tendría que derramarse desde nuestro corazón y esparcirse por todo el mundo, como un chorro de agua fresca y cristalina.
Sabemos muy bien que todos somos misioneros, desde nuestro bautismo, y para dar cumplimiento a la exigencia que comporta, tenemos que ver y sentir las voces del mundo con los ojos de Dios.
Por eso, hoy recordamos —de manera muy especial— a nuestros hermanos misioneros y misioneras, que esparcidos por el mundo sintieron un día el llamamiento del Señor. Con su respuesta generosa, lo dejaron todo para ir a países lejanos a esparcir la Buena Noticia del Evangelio.
Los que los escuchen encontrarán la gran alegría de sentirse hijos de Dios, que nos estima en cada cual y que nos ha hecho herederos de su Reino eterno.
Tampoco podemos olvidar el trabajo que hacen los misioneros por el bien de las personas de estos países, porque puedan tener una vida mejor y más digna.
En nuestro mundo vemos y sentimos las voces de los que reclaman el pan material, porque tienen hambre; pero también muchos reclaman el pan espiritual del amor, el respeto y la hermandad entre todos. En definitiva, el pan de la Vida, que solo se encuentra en Dios.
La Fiesta del DOMUND nos brinda, pues, la oportunidad de acercarnos a los misioneros y misioneras con nuestra ayuda, plegaria y limosna generosa, escuchando el clamor de las tierras de misión. Jesús nos lo dijo muy claro: «Todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.»
¿Qué haremos?… Pensemos y ¡seamos generosos!…








