(AF · Xavier Pete · 26/09/23) Este septiembre se cumplen tres años que la religiosa María Luisa Berzosa (Valladolid, 1943) reside en la curia general que tiene en Roma su congregación, la comunidad internacional de las Hijas de Jesús. Desde allá se dedica al acompañamiento personal y grupal, a ofrecer retiros y ejercicios espirituales, si bien durante más de la mitad de todo este tiempo el papa Francisco le ha encomendado la tarea de consultora de la Secretaría General del Sínodo y de coordinar la Comisión de Espiritualidad. A partir del 4 de octubre participará en la XVI Asamblea General Ordinaria como facilitadora, una nueva figura de este sínodo que tiene por objeto apoyar espiritualmente las dinámicas de conversación para favorecer el encuentro profundo entre las personas.
¿Qué relación mantiene con el papa Francisco?
Viví en Buenos Aires durante muchos años, mientras él hizo su carrera episcopal, pero reconozco que no lo llegué a saludar nunca. Nos veíamos a menudo, pero no tuve esa oportunidad. De hecho, la primera vez que nos dirigimos la palabra directamente ya fue aquí, en Roma, tres meses después de iniciar su pontificado, con motivo de mi vinculación con la red de escuelas jesuíticas que hay.








