(P. Miguel Bonet N. C.R. · 18/01/24) Este año la Orden de los Teatinos celebramos quinientos años. Es un gran gozo, año jubilar. Cada casa y cada provincia tiene autonomía para celebrarlo como le parezca mejor. En Catalunya, estamos presentes en Barcelona desde 1632. Después de unos doscientos años de ausencia, los teatinos volvieron en 1927 donde estamos actualmente, en el barrio del Eixample en la calle Consejo de Ciento con Enric Granados.
A menudo me pregunto por qué Dios me ha dado el don de la perseverancia. Es cosa del Espíritu de Dios, que guía su Iglesia. Hasta hace un año éramos tres en la comunidad, ahora somos dos, pero llenos de gozo para poder vivir la Providencia del Señor.
Con motivo del quinto centenario, este año hemos programado muchas celebraciones y la feligresía nos acompaña. Se ha festejado con los padres de la Archidiócesis de Barcelona, con la feligresía y, también, el día 9 de febrero invitamos los religiosos y religiosas del territorio a un encuentro que tendrá lugar con el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías.
Me he aficionado a repasar la historia y me doy cuenta que no «todo tiempo pasado fue mejor». Me enseñaron que para ser un buen presbítero tenía que intensificar la plegaria. De este modo los primeros teatinos quisieron unir al sacerdocio la vida de comunidad con los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia.
El futuro está en manos de Dios. Confío en la Divina Providencia.








