(CR · Laura Mor · 25/11/22) Aquest mes de novembre el vicari general de l’Institut dels Germans de les Escoles Cristianes ha visitat Barcelona amb motiu de la trobada internacional d’universitats lasalianes. Carlos Gabriel Gómez Restrepo (1960, Colombia) té encomanada la responsabilitat d’acompanyar l’educació superior de La Salle. Fill de la Teologia de l’Alliberament, assegura que de l’Evangeli sempre l’han impactat “els signes de petitesa”. En aquesta entrevista fa una crida el món universitari catòlic a portar els joves a tocar el dolor del món per no quedar-se només en un discurs buit.
Des de la universidad colaboró en el proceso de paz en Colombia. ¿Hay consenso en la congregación en que la educación no es neutra, que no puede quedarse al margen de lo que sucede en su entorno?
La pregunta no es fácil de responder, ni en todos los ambientes. Pero la respondo con sinceridad: la educación no es neutra, nunca, aunque uno lo diga. Lo más grave es no tener claras cuáles son las intenciones. No solo creo que no es neutra, si no que la educación es política. Y cuando digo política no me refiero a militancias partidistas. Todo proceso educativo que quiere ser significativo tiene un impacto político. Puedes enseñar lo que quieres, pero también tienes que estar seguro que eso va a llegar con una carga de reflexión, de propuesta, de acción para construir equidad, paz, justicia.
Siempre lo entendí así cuando fui rector de universidad y estuve involucrado en estos procesos. La universidad debe tener un discurso político sólido, que emana obviamente del evangelio, que tampoco es neutro. El examen final en el evangelio es “tuve hambre y me diste de comer”; eso no es neutro.
¿Y lo viven en todos los estamentos educativos de la congregación, escuelas, universidades…?
No puedo hablar por todos, pero creo que cada vez hay una mayor conciencia. Debe ser relativamente más fácil si estamos rodeados de unas realidades en que la universidad no puede ser aséptica o neutra. En otros países hablar este lenguaje es un poco más complejo. Como en Estados Unidos, si uno no se explica bien, esas expresiones producen urticaria. En Europa es más fácil hablar de estos temas: en Francia, en España, no hay dificultad. Pero si la universidad no es capaz de generar propuestas claras, puede ser solo un discurso. Creemos hacerlo, pero no lo traducimos en hechos reales.








