(Claretianos · 20/02/25) El pasado mes de diciembre, el claretiano Anaclet Yene (Eivinidissi, Camerún, 1982), fue nombrado nuevo consultor-prefecto de apostolado de la provincia de San Pablo. Hizo la primera profesión como claretiano el 13 de septiembre de 2005 y la profesión perpetua en 2011. El 28 de junio de 2014 recibió la ordenación sacerdotal. Es licenciado en Filosofía por Universidad San Agustín, en Kinshasa (El Congo) y en Teología por la Escuela Teología San Cipriano de Ngoya, en Camerún, Ha sido director de varias escuelas y vicario y párroco en Camerún. En 2020 llegó a Roma, donde se licenció en Teología Pastoral en el Instituto Teológico Juan Pablo II y ha sido párroco y asociado pastoral en Segrate y Trieste. Hablamos con él para conocer más de cerca su historia.
- ¿Por qué se hizo claretiano?
Mi camino vocacional comenzó en mi pueblo de Camerún. Las parroquias que están en los alrededores y en mi pueblo son claretianas y desde pequeño estuve cerca de los claretianos: Fui bautizado, hice mi primera comunión y recibí todos los sacramentos de iniciación cristiana con los claretianos. Es en ese ambiente donde fui conociendo a los claretianos y creciendo con ellos.
¿Qué provocó el elemento desencadenante de mi vocación? Eso está en los secretos de Dios. Es cierto que cuando decido—o mejor dicho, cuando el llamado de Dios se hace más preciso—la primera congregación hacia la que me dirijo es la de los claretianos, porque son los que mejor conozco y están en mi pueblo.
El contacto con los claretianos fue más fácil, la integración también, porque ya los conocía junto con mi familia. La orientación con los claretianos fue sencilla, el contacto cercano, y además recibí el acompañamiento del padre Katoka y de muchos otros hermanos que me guiaron en este camino vocacional.
- ¿Qué cargos has desarrollado anteriormente?
Antes de ser prefecto de apostolado, trabajé en Camerún, donde fui ordenado sacerdote y ocupé varios cargos en las parroquias. Fui vicario, responsable de las escuelas primarias católicas y también párroco.
Después de esas responsabilidades, fui asignado a la provincia de Sanctus Paulus como miembro. Tras tres años, fui incardinado en esta provincia gracias a una carta del padre general y al diálogo correspondiente.
Cuando llegué aquí, fui a Roma para continuar mis estudios durante tres años. Luego, trabajé como colaborador pastoral en la comunidad de Ségrate. Allí fui nombrado párroco de la parroquia Inmaculada de María en Trieste.
- ¿Cómo recibiste la noticia de que eras el próximo prefecto de apostolado?
Recibí esta nominación con sorpresa, pero también con alegría, porque es un servicio que daré a la congregación y a la provincia. Lo supe durante una visita pastoral canónica, cuando el padre provincial me anunció su deseo de que asumiera el servicio de prefecto de apostolado.
- ¿Cuáles serán tus funciones a partir de ahora?
Es importante señalar que la provincia tiene un proyecto pastoral que seguimos. Como prefecto de apostolado, tengo el deber de impulsarlo e invertir mis esfuerzos para que llevar a cabo este proyecto.
Sé que la prefectura de apostolado es amplia y exige mucha energía, creatividad y dedicación al trabajo. La provincia confía en mí y yo daré lo mejor de mí para llevar a cabo este proyecto pastoral tan importante para la provincia.
Junto con todo el equipo provincial, quiero colaborar para hacer realidad este sueño.
- ¿Cuáles son los objetivos de este proyecto pastoral?
Tenemos al menos seis puntos clave que nos guían en nuestra labor. Uno de los principales es el trabajo en equipo. Nuestra provincia es muy diversa culturalmente, lo cual es una gran riqueza. Tenemos una diversidad de lenguas, personas, trabajos y realidades muy distintas en Italia, Francia, Euskadi, España y Cataluña.
Esa diversidad necesita colaboración y trabajo conjunto. Nuestro sueño es que esta riqueza cultural se convierta en un punto fuerte para la provincia y para la congregación.
Estamos poniendo en marcha todas nuestras fuerzas y recursos para que nuestra provincia, con sus talentos y cualidades, pueda alcanzar no solo los objetivos del gobierno general, sino también los de la provincia Sanctus Paulus.
- Ahora trabajarás en España, ¿Cómo llevas el idioma?
En cuanto al español, es una lengua que estoy aprendiendo. Para ello, me encuentro actualmente en Vitoria.
Dado que el español, el francés y el italiano son lenguas hermanas, tengo la ventaja de contar con algunas bases. Aprender el idioma es un desafío que debo superar, porque la lengua es un instrumento esencial de comunicación y diálogo.
Por eso, este es mi primer gran reto: aprender la lengua para ser operativo y poder comunicarme plenamente. Estoy convencido de que, con el aprendizaje diario, progresivamente me adaptaré.








