(Fam. dominicana de Catalunya · 29/03/25) El 29 de marzo, el obispo de Sant Feliu de Llobregat, fray Xabi Gómez O.P., dirigió el receso de Cuaresma que la Familia Dominicana de Cataluña celebra cada año. El encuentro tuvo lugar en la iglesia del Convento de Santa Catalina Virgen y Mártir de Barcelona, de la Orden de los Dominicos, y reunió a religiosas, miembros de la fraternidad de laicos y otros laicos asociados a las congregaciones dominicanas.
Con el título “Fomentar la Esperanza”, el obispo nos habló de la importancia de la esperanza en la vida del creyente. Empezó afirmando que convertirse es encontrarse y volver a Jesús; es renovar la fe. Esta renovación transforma no solo la vida personal, sino también la comunidad cristiana. Uno de los efectos más importantes de esta conversión es que la existencia del creyente queda marcada por la esperanza. Dios, en quien creemos, no es solo el origen de la vida, sino también su horizonte de plenitud.
Pero la esperanza cristiana no es una actitud ingenua. A pesar de ser seres de esperanza, también tenemos miedos y decepciones: dolencias, fracasos, soledad, problemas económicos… Vivimos en un tiempo marcado por el desaliento, donde muchos ven el futuro como una amenaza. En este contexto, la esperanza cristiana tiene que ser “lúcida, activa y solidaria”, capaz de dar luz a la oscuridad y fuerza a quien la necesita. En este camino de esperanza, Benedicto XVI señala que hay tres lugares fundamentales de aprendizaje que nos ayudan a crecer y perseverar:
- La oración: rezar no es escaparse del mundo, sino purificar los deseos y mantenerse en sintonía con Dios.
- La acción y el sufrimiento: actuar con amor y aceptar el sufrimiento con sentido nos ayuda a mantener la esperanza.
- La solidaridad en el sufrimiento: compartir el dolor del otro nos acerca a Dios y nos humaniza.
El sufrimiento, a pesar de ser una fuente de desesperanza, también nos enseña a esperar. Tenemos que aceptarlo, pero sin resignarnos: hay que aliviar el dolor, prevenir el sufrimiento y combatir la injusticia. En este camino, el sufrimiento nos humaniza, porque el amor y el dolor van juntos en el crecimiento personal y espiritual. De este modo, el obispo concluyó su reflexión con una cita de Charles Chaplin:
«Hay deseos que son espejismos, como el viajero sediento que ve un oasis en el desierto. En *La quimera del oro, Chaplin muestra como, asediado por el hambre, acaricia con los labios los clavos de una bota vieja, como si fueran un delicioso plato de ave.»
Esta visión del sufrimiento nos ayuda a entender que la esperanza es un deseo lleno de confianza, a pesar de que hoy esta confianza es difícil. Esperar cuesta, pero es necesario. Quien cree, confía en la fidelidad de Dios, porque esta fidelidad es la garantía de nuestra esperanza.
El encuentro finalizó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Fray Xabi Gómez O.P. A continuación, un refrigerio fraterno permitió compartir momentos de convivencia, fortalecer los vínculos y renovar el espíritu dominicano en un ambiente de hermandad.








