En la última reunión de los obispos de las diócesis con sede en Cataluña, la Conferencia Episcopal Tarraconense, que acoge los prelados de la provincia eclesiástica Tarraconense y de la provincia eclesiástica de Barcelona, se me ha confiado la tarea de presidir el ámbito del Secretariado Interdiocesano de Relaciones con los Religiosos y Religiosas (SIRBIR).
En primer lugar, quiero agradecer el trabajo hecho por el obispo Romà Casanovas, obispo de Vic, que ha sido últimamente responsable del área. Como abad de Poblet he conocido y compartido su tarea y es de justicia agradecerle su trabajo, en unos años que no han sido fáciles. El obispo Romà lo ha hecho, sobre todo, con aprecio hacia esta parte de la Iglesia que hace camino en nuestras tierras y que tiene un papel fundamental dentro de cada diócesis.
Me pongo, pues, ahora, a disposición de todos y todas quienes integráis la URC para ayudaros en la medida de mis posibilidades. A muchos os conozco de mi etapa como monje, a otros lo haré a partir de ahora. A todos os alargo la mano en nombre de los obispos que integramos la CET, como lo ha hecho siempre el obispo Romà.
Cómo escribe san Bernardo: al monje lo hace la profesión; al prelado, la necesidad. Me continúo sintiendo, pues, monje, y como tal, religioso y parte de esta familia de familias que es la URC.
No querría finalizar este saludo sin antes invitaros a participar, el próximo 15 de marzo, en el encuentro de la vida consagrada que se celebrará en Montserrat con motivo del Milenario. Por un compromiso con las parroquias gerundenses no podré estar presente y os acompañará el obispo Romà.
Hasta pronto, vuestro.
† Fray Octavi Vilà i Mayo, O. Cist.,
Obispo de Girona








