(Maristas . 02/04/24) Desde el jueves 28 de marzo el monasterio de les Avellanes ha sido el escenario de la Pascua Joven, el encuentro que reúne a jóvenes de toda Cataluña para celebrar la Semana Santa. Durante cuatro días los participantes han vivido intensamente la muerte y resurrección de Cristo a través de celebraciones, talleres, reflexiones y momentos de convivencia.
Para Ariadna Alert, joven de AJMACOR Sants, el momento más especial fue «dar la paz de Sábado Santo, un momento de conexión muy puro con las personas con quienes he vivido la Pascua». Ariadna llegó con miedo y un poco expectante por lo que podría pasar durante estos cuatro días, pero se va «muy contenta» y con la maleta llena de «momentos compartidos con los demás, pero sobre todo conmigo misma». Joan Angerri, que participaba por primera vez en la Pascua de les Avellanes, destaca como momento especial el baile que hizo en el concurso de talentos de la última noche. «Fue la combinación de sentirme integrado dentro de la Pascua y de gran plenitud y felicidad; al final éramos nuevos en esto de la Pascua y fue un momento muy bonito», explica. Joan llegó en un momento difícil de su vida, con muchas dudas en la esfera personal, pero ahora ha encontrado «una nueva manera de enfocar el camino que quiere seguir». De la Pascua se lleva las personas que ha conocido, y destaca que nunca antes había estado en un grupo de personas tan grande y a la vez tan acogedor y comprensivo.
La Pascua Joven no solo ha sido una ocasión para celebrar la fe, sino también un espacio para la reflexión personal y el crecimiento interior. Los participantes han tenido la oportunidad de participar en talleres sobre varios temas, como la oración, el discernimiento vocacional o la gestión de las emociones. Uno de los aspectos más valorados por los participantes ha sido el ambiente acogedor y familiar que se ha vivido a lo largo de los cuatro días. La convivencia en un entorno natural como el monasterio de les Avellanes ha facilitado la creación de vínculos entre los jóvenes, que han podido compartir experiencias y aprender los unos de los otros. La Pascua Joven 2024 ha sido una experiencia transformadora para muchos de los participantes, que se fueron con el corazón lleno de alegría, esperanza y nuevas fuerzas para afrontar la vida.








