(LV · Lluís Amiguet · Tengo 52 años: busqué a Dios y hoy me sorprende cada día. Soy monja benedictina. Antes estudié Económicas, Políticas y Teología en Berkeley. Hemos fundado en el monasterio de Sant Benet de Montserrat la primera escuela de ‘focusing’ para conectar con el tripulante que todos llevamos dentro.
Cómo conectar contigo mismo
“Pensar no es un proceso solo lógico: es conectar con tu cuerpo. Y cuando digo cuerpo digo más que el mero cuerpo físico, porque incluye también lo que piensas y sientes. Además, esa experiencia es parte de un sistema gigantesco, que contiene el aquí y otros sitios; el ahora y otros ahoras; el tú y otros tú… La experiencia de estar vivo es la de sentirse parte del universo entero desde su interior”. Resuenan las palabras de Gendlin en el silencio de Montserrat durante la sesión de focusing que dirige la abadesa. Trato de conectar con el momento y de respirar siguiéndola… Sonrío al escuchar el ruido de mi intestino agitado. Respiro la brisa reconfortante del claustro, suena una campanilla… Tal vez en este aquí y ahora, que contiene los anteriores y futuros, esté conectando conmigo, con todos.
Qué es el focusing?
¿Alguna vez al salir de casa nota de pronto que algo no funciona?
Si fuera solo alguna vez…
Puedes ignorar esa sensación o pararte; darte tiempo y conectar con el guía que hay en tu interior y… ¡zas! Así te das cuenta de que te olvidabas de coger las llaves…
¿Solo conectas si te paras a escucharte?
…Y en esos cinco segundos de conexión contigo mismo el cuerpo, que notaba ese algo, se lo ha hecho saber a tu conciencia.
¿No era eso mera intuición?
Ese proceso de conexión es el focusing , sistematizado por el filósofo Eugene Gendlin, con quien estudié en Nueva York.








