Los delegados y delegadas para la vida consagrada de las diócesis de Cataluña explican los retos de los consagrados y consagradas en la actualidad.
Joan Josep Moré, salesiano
Delegado para la Vida Consagrada del Arzobispado de Barcelona
“La Vida Consagrada continúa mostrando la exclusividad y la totalidad de la entrega de la persona como respuesta a Dios. Se expresa en la obediencia a la palabra del Señor y fidelidad en la respuesta a su llamamiento. Esto lleva al reto de mostrar que se puede vivir con libertad hacia las cosas (desprendimiento generoso), libertad ante las personas (desprendimiento afectivo); y libertad de un mismo (desprendimiento deliberativo), mediante la humildad y la disponibilidad.
Todo ello, evitando que las situaciones que viven las congregaciones (la edad avanzada, la carencia de vocaciones, el cierre de casas y obras, …) impida vivir con paz el llamamiento de continuar construyendo un mundo con la presencia viva de Dios, donde la persona consagrada sea signo y portadora a los otros de este amor total y desinteresado.”
Ricard Costa Jussà, misionero claretiano
Delegado para la Vida Consagrada Vida Consagrada de Vic
«Caminando en Esperanza», lema de la Jornada y «Caminando juntos», del año anterior. Sintiendo y viviendo el camino de discernimiento y de reflexión que la Iglesia Universal está realizando en su camino Sinodal y de Comunión, Participación y Misión.
Es la esperanza que se vive con la mirada puesta en el Cristo, y viviendo la alegría de la fe en el corazón, en los hogares cristianos, en las comunidades de celebración de nuestra fe, con el testimonio de creyentes en y en la sociedad, desde el propio día a día.
Como Vida Consagrada, afrontamos los retos de vivir y buscar, en diversidad de carismas y fidelidad a estos, asumir un cambio de configuración social, de estadística de creyentes y formación de comunidades celebrativas de la fe y de procesos de transmisión de ésta… siendo en medio de todo presencia viva, esperanzada, testigo y anuncio de Buena Nueva.”
Conxita Baños, carmelita de la Caridad Vedruna
Delegada para la Vida Consagrada del obispado de Terrassa
“Como religiosos y religiosas hoy tenemos el reto de:
Ser comunidades de vida donde se cuiden las relaciones, la inclusión de los miembros, la plegaria y con discernimiento.
La VC tendrá futuro en la medida que viva apasionada por el Reino.
Hay que vivir la VC con perspectiva ecológica integral, cuidando la relación con Dios, las personas, la natura y nuestro planeta-casa común.
Tenemos que «Andar juntos por una Iglesia Sinodal», compartiendo los carismas a nivel inter-congregacional.
Velar por la formación psicológica y espiritual para responder a la gran demanda de ser escuchados.
Nacer de nuevo atentos al Espíritu siendo conscientes de la pobreza de los miembros y la vulnerabilidad que vive actualmente la VR.”
Toni Riera, jesuita
Delegado para la Vida Consagrada del obispado de Lleida
“Los religiosos y religiosas, tenemos dos retos principales: El primero, el cuidado de las personas mayores, promoviendo no solo la salud física, sino también el acompañamiento espiritual. Y el segundo, que tanto los jóvenes, como los de mediana edad, como los mayores, no tengamos miedo del Espíritu Santo. No tengamos miedo de abrirnos a las nuevas corrientes de la Iglesia.
Hemos estrenado el tercer milenio de Cristianismo, y las religiosas y los religiosos tenemos una voz profética para hacer ir adelante el Reino del Padre del Cielo. Seguramente no tenemos que continuar haciendo las mismas cosas que hacíamos con éxito en el siglo pasado, sino que tenemos que cambiar mucho. Destacamos como líneas de futuro, la corriente Sinodal, que nos tiene que llevar muy allá, y el cuidado de nuestra Casa Común, que con tanta intensidad promueve el Papa Francisco”.
Hno. Jordi Castanyer, monje benedictino
Delegado para la Vida Consagrada del obispado de Solsona
“Todos somos necesarios y nos ayudamos a crecer en el seguimiento fiel de Jesús. Los religiosos y las religiosas, en su vida dedicada a la plegaria, la vida fraterna, el apostolado diverso, la acogida o bien, al servicio de los más desvalidos, son también un pilar del edificio eclesial del que no podemos prescindir. Hemos de favorecer que los gérmenes vocacionales que seguro hay en nuestro mundo, por secularizado que pueda ser o parecer, puedan encontrar una buena sazón en una vida familiar cristiana, en las parroquias y especialmente en el testimonio alegre, sereno, amable, contagioso, de los religiosos y religiosas.
Hay que mirar el pasado con gratitud. Mirar el presente con una renovada pasión, escuchando aquello que el Espíritu nos dice; también con humildad para reconocer nuestra fragilidad y vivirla como una experiencia del amor misericordioso del Señor. Y tenemos que mirar el futuro, sí, con aquella esperanza que es fruto de la fe en el Señor».
Joan Pujol, presbítero
Delegado para la Vida Consagrada del obispado de Urgell
“A pesar de que la vitalidad del carisma religioso en la diócesis sufre la crisis generalizada en otras diócesis catalanas, por carencia vocaciones y envejecimiento, la presencia de los religiosos y religiosas en la Iglesia de Urgell es muy apreciada y valorada. Desde su tarea en la plegaria, la enseñanza, la catequesis y el cuidado de los enfermos, muy significativa. Es de subrayar su eficacia en la pastoral sanitaria y en la educación de los niños y jóvenes. La suya presencia es viva en muchos colegios con el espíritu de la congregación, desde donde tienen cuidado que no decaiga.
Queremos fomentar la vida religiosa y hacer frente a los retos de nuestra diócesis, rural, con baja natalidad y afectada por la Covid, que ha frenado muchas iniciativas. Hay que mantener el vínculo con las comunidades de Vida Consagrada, tal como hace el Sr. Obispo y continuar enriqueciéndonos mutuamente del testimonio evangélico que se nos pide.”
Pilar Pina, laica
Delegada Vida Consagrada de Girona
Ante una sociedad multicultural, materialista, consumista, individualista, con la existencia latente todavía de pobreza, llena de interrogantes e inseguridades; la vida consagrada tiene nuevos retos para afrontar, asumiéndolos con fe, confianza y responsabilidad para dar respuesta a los nuevos desafíos de nuestra sociedad.
Es urgente tener clara nuestra propia identidad, aceptarla y asumirla como bautizados, como consagrados, dándonos con humanidad. Una vida que se afronta sin divisiones “viviendo en comunión nuestra entrega a Cristo”, para vivir el Espíritu Evangélico con integridad y coherencia. “Es una opción de vida que desde la libertad se elige y a la vez te compromete”.
Nos falta implicación en discernir los signos de los tiempos como factor que marca nuestra misión evangelizadora, teniendo que mostrar el rostro de la Iglesia para redescubrirse.
Ramon Labernié, presbítero
Delegado por la Vida Consagrada de Tortosa
“Los tiempos que estamos viviendo son para la Vida Consagrada un kairós, un tiempo de gracia, una oportunidad para devolver a lo esencial de una persona consagrada: la centralidad en Cristo, la investigación de su rostro y el seguimiento más próximo de Cristo casto, pobre y obediente. Todo esto dentro del carisma original de cada congregación. Hoy, más que nunca, se necesitan personas que manifiesten con alegría que Dios es capaz de llenar con plenitud toda una vida. Que sean estrellas que señalan la primacía de Dios y de su Evangelio. Que, en un mundo que pasa, hay Alguien que es por siempre jamás”.
Hna. Isabel Górriz, Dominica de la enseñanza de la Inmaculada Concepción
Delegada Diocesana para la Vida Consagrada de Tarragona
“La vida Consagrada a lo largo de la historia ha recibido una invitación a ser personas de comunión, de escucha y de acogida. Este sigue siendo nuestro reto y nuestra manera de vivir y ser en el mundo.
En este tiempo sinodal, Caminar juntos, para los consagrados es ser conscientes de nuestra llamada, de la vocación compartida y la vida librada. Supone darse cuenta de que a Dios se le encuentra andando.
Para nosotros, consagrados y consagradas, andar juntos en la misión, supone reforzar la corresponsabilidad y el compromiso en la misión de la Iglesia local, aportando sus dones carismáticos sin perder nunca de vista la disponibilidad a la Iglesia universal.
Se tiene que salir adelante en comunidad misionera. Los consagrados, cada uno con sus dones y carismas, contribuyen a enriquecer la misión de la Iglesia. Este tiempo sinodal es tiempo de gracia y es tiempo que el Espíritu que nos anima a todos los consagrados a fortalecer la consagración viviendo este momento como una oportunidad de encuentro y proximidad con Dios y los hermanos.»
P. Josep M. Henríquez Farreras, osb
Delegado para la Vida Consagrada en Sant Feliu de Llobregat
Abordar el tema de la vitalidad de la vida consagrada en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, y en un contexto tan específico como es nuestra sociedad, no es nada fácil porque actualmente es un reto lleno de riesgos. No solo porque ya es en sí complejo el tema de la consagración en este tiempo desacralizado en el cual nos ha tocado vivir sino también, y sobre todo, por la variedad y el número de comunidades y obras apostólicas que son un signo de la riqueza de la vida consagrada al servicio de la Iglesia y de la sociedad.
Sin embargo, hay unos aspectos importantes en la vida de los consagrados de la Diócesis que no se ha destruido, que es central. Una propuesta evangélica y solidaria que constituye una de las mejores caras de la vida consagrada. Su apuesta incondicional por Dios, su fidelidad a la plegaria, a la vida en comunidad con sencillez, al trabajo abnegado y silencioso en los diferentes ámbitos, el amor a la pobreza y la austeridad de bienes son aspectos que interpelan. En este aspecto la vida consagrada en la Diócesis tiene una notable salud y una gran vitalidad.
La mayoría de los institutos de religiosos están haciendo una tarea necesaria e imprescindible en parroquias, a nivel de catequesis, jóvenes, càritas, liturgia, visita de enfermos, consejo parroquial y también en consejo arciprestal… En algunos centros escolares de religiosos se hace la catequesis infantil u otras actividades pastorales de mutuo acuerdo con la parroquia. Y en los centros sanitarios de religiosos hay una pastoral intensa que realizan los mismos religiosos.








