(Obispado de Urgell · Mn. Joaquim Cebrián · 17/06/26) Los días 15 y 16 de junio nos reunimos unos veinticinco presbíteros y un diácono con nuestro obispo para una convivencia en el Monasterio de Poblet.
Al llegar a Poblet, nos acogió fray Bernat Folcrà y nos guió en una visita completa al monasterio. Este monje había sido ordenado presbítero el día anterior y mostraba una gran alegría, además de un hermoso sentido de la acogida.
Por la tarde nos encontramos con el abad, el padre Rafel Barrué, que nos explicó con mucho detalle su llamada a la vocación monástica y también su cuidado paternal hacia los monjes como abad, por encima de cualquier otra ocupación. En el turno de preguntas, nos propuso la alegría como la característica monástica más adecuada para la espiritualidad del presbítero diocesano.
Participamos en todas las horas de oración con los monjes a partir de sexta, pero como ellos celebran la eucaristía por la mañana, nosotros la celebramos por la tarde, en la capilla de Santa Catalina, presidida por nuestro obispo. En su homilía, aludiendo a la primera lectura, nos invitó a cuidar la vocación como quien defiende su propia viña de los peligros de las adversidades, seguros de que nuestra viña está junto al palacio del Rey, el Señor Jesús, que nos protege y nos acompaña.
El martes 16 compartimos la liturgia con los monjes: la jornada comenzó con Maitines, a las 5:15 h (voluntarias para nosotros); después, Laudes a las 7 h, misa a las 8 h, presidida por el padre Bernat, y Tercia a las 9 h.
Después de desayunar, salimos de Poblet para visitar Prades, donde un laico con misión pastoral nos enseñó el templo parroquial. Después fuimos a la cartuja de Scala Dei, que visitamos con un magnífico guía, conocido del Sr. Obispo. Terminada la visita física, invitados por una representante de Patrimonio Cultural de la Generalitat, disfrutamos de una experiencia inmersiva de realidad virtual que nos transportó a la Cartuja del siglo XVII. Ella nos hizo notar que Mons. Serrano no era el primer obispo de Urgell que estaba en la cartuja; en efecto, el monje Andreu Capella, de Scala Dei, fue nombrado obispo de Urgell a finales del siglo XVI.
Una comida festiva en La Morera de Montsant concluyó nuestra convivencia. Hemos disfrutado mucho compartiendo la belleza y sobriedad de la liturgia cisterciense en Poblet y de la visita cultural a Scala Dei. Todo ello ha sido una experiencia muy satisfactoria de fraternidad sacerdotal que ha favorecido la relación mutua entre todos los participantes.








