Atiendo al teléfono de la Unió de Religiosos de Catalunya a una periodista que acaba de realizar un reportaje a una religiosa para una prestigiosa emisora de radio y que quiere hablar conmigo. El timbre de su voz y el tono alegre y desenvuelto de su conversación me permiten augurar que se trata de una persona joven, que no hace tanto ha obtenido su graduación universitaria en periodismo. Nos citamos en la oficina en un día concreto. Cuando llega a mi despacho, se confirman las intuiciones originales. En los primeros momentos expresa el objetivo de su visita. Al terminar la entrevista y el reportaje que hizo a una monja, como ella inicialmente dice, se dio cuenta que ignoraba casi todo lo que se refiere a la vida religiosa. Esta reunión, según su planteamiento, perseguía que alguien le explicara los puntos básicos y que respondiera a sus preguntas. No iba a cambiar la entrevista, de la que creo estaba satisfecha, sino que quería saber de qué estaba hablando.
La conversación es animada. Le explico que la vida consagrada, la vida religiosa, es una realidad compleja. Distingo entre compleja, que implica una inmensa riqueza de matices, a complicada, que tiene un sesgo negativo.
No entro ahora en el hilo de la entrevista, que duró hora y cuarto. Sí, que quisiera destacar un apunte final. La felicité de todo corazón por su sentido profesional. No se trata de hablar de cualquier cosa, sino de saber de lo que se habla. La información religiosa, en la inmensa mayoría de periódicos que no tienen sección propia, está en manos de periodistas que se acercan a la noticia con grandes lagunas sobre el tema. ¿Quién confía la sección económica o política a periodistas que no tengan noción de economía o de historia? Sin deontología profesional o sin competencia las tergiversaciones, las fake news, las manipulaciones, los análisis superficiales… son los resultados más previsibles.
Cuando la despedí en la puerta y ella marchaba a la escalera, sentí una fuerte ráfaga de esperanza. Ojalá mantenga en su vida profesional los planteamientos que hoy ha llevado a cabo. Gracias.
Lluís Serra Llansana








