(Madres del Santuario San José de la Montaña) Este 19 de Marzo, Solemnidad de San José, se cierra el año Josefino y en el santuario clausuramos los actos de la celebración del Centenario de la Coronación Canónica de la imagen de San José de la Montaña.
Ha sido un año lleno de emociones en el cual hemos podido restaurar la imagen de San José que cayó víctima de la tormenta Gloria justo antes de que se iniciara el confinamiento de 2020; y hemos abierto el museo del santuario y su imprenta.
La película Petra de San José se ha estrenado este febrero y ha sido un éxito. Nos ha permitido explicar la fuerza y la devoción en San José por parte de nuestra fundadora.
Hace poco más de cien años Madre Petra de San José llegó a Barcelona y supo que la ciudad ofrecería un santuario a San José: “la madre de Dios tiene Montserrat, y el Sagrado Corazón el Tibidabo. San José se merece su santuario”. Barcelona se implicó y el santuario se construyó con los donativos de los barceloneses.
No tenemos el nombre de la primera persona que escribió una carta a San José de la Montaña pero hizo correr la voz que el Santo Patriarca le había concedido aquello que le pidió; y esta noticia no tardó en hacerse viral en las calles de la Ciudad Condal. En poco tiempo la calle que subía al santuario era un río de gente acercándose para dejar una carta al Santo y estas empezaron a llegar desde todas las partes del mundo. Las cartas se quemaban mensualmente y se contaban por miles.
En el congreso Mariano-Montfortiano, celebrado en Barcelona en 1918, la Pía Unión hizo suya la idea de la coronación canónica de la imagen de San José de la Montaña, y quiso hacerlo en 1920 coincidiendo con el 50 cumpleaños de la proclamación de S. José como Patrón de la Iglesia Universal.
Algunas de las razones que fundamentaban esta petición eran las siguientes:
Por ser el hombre de confianza de Dios, ya que había puesto en sus manos la custodia de Jesús y María.
• Por ser esposo de María y padre legal de Jesús.
• Por participar activamente en el plano salvífico de Dios protegiendo a Jesús.
• Por ser un hombre justo, humilde, sencillo, trabajador, con una fe indestructible y una fidelidad absoluta en llevar a cabo la misión encomendada.
• Por ser el hombre del silencio elocuente cautivando a todos con su testimonio de vida.
Acabamos un año de mucho trabajo en el cual hemos intentado acercar la figura de San José y todo lo que nos aporta como modelo de vida. Conferencias y celebraciones que hemos podido hacer llegar a todas partes del mundo desde nuestro santuario. Recordamos con especial afecto la conferencia de Mons. Antoni Vadell Ferrer, Obispo Auxiliar de Barcelona.
No solo hemos celebrado un acontecimiento, sino también, la figura próxima y sencilla de San José. Profundizamos en su vida, imitamos su fe y confianza en Dios, aprendamos de su humildad y saber estar en el lugar que le correspondía y como decía la gran enamorada San José, Madre Petra: “Acudimos a él con fe y confianza que todo lo puede”








