(Hnas. Digna y Deysy · 22/12/25) El pasado 1 de noviembre, Deisy y yo dimos un paso decisivo en nuestro camino de fe: nos consagramos al Señor en la vida religiosa. Hoy nuestro corazón está lleno de gratitud y alegría, porque reconocemos que todo ha sido iniciativa suya. Nos sentimos profundamente dichosas de haber sido elegidas, no por méritos propios, sino por puro amor y gratuidad de Dios.
Damos gracias al Señor por tantas personas que, con su testimonio sencillo y fiel, nos han acompañado en el discernimiento y nos han ayudado a escuchar su voz. A través de ellas, Dios ha ido confirmando su llamada y sosteniendo nuestro caminar.
Queremos también dirigir una palabra a los jóvenes: no tengan miedo de dar una respuesta generosa al Señor de la Vida. Él sigue llamando hoy, sigue soñando con cada uno, y nunca defrauda a quien se fía de su amor.
Nosotras nos sentimos felices de haberle dicho “sí” y de vivir nuestra vocación en la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, desde donde deseamos seguir sirviendo, amando y anunciando que Dios merece la pena.








