(Arzobispado de Tarragona · 21/10/23) Este sábado día 21 de octubre, Tarragona ha acogido la visita de las reliquias de santa Teresa del Niño Jesús, coincidiendo con el ciento quincuagésimo aniversario del nacimiento de la santa carmelita. El relicario gótico de santa Teresita llegó al monasterio de Sant Josep i Santa Anna, donde ya le esperaban la comunidad de hermanas Carmelitas Descalzas junto a un buen grupo de fieles.
Durante la mañana, las reliquias fueron expuestas en el altar mayor de la capilla del monasterio para la veneración pública, acompañada de la lectura de textos y plegarias de santa Teresa de Lisieux. A las 11.00 h tuvo lugar la celebración de la solemne eucaristía, que presidió el arzobispo Joan Planellas. Entre los concelebrantes estaba el P. Àngel Briñas, o.c.d., prior del Santuario de Santa Teresina de Lleida; el P. Lean Jude Poulouse, o.c.d., prior del Convento de Tarragona, y algunos presbíteros diocesanos.
P. Àngel, o.c.d.: «Santa Teresita nos lleva por los caminos de Dios, de la acogida y del amor»
Al inicio de la misa, el P. Àngel, o.c.d., hizo una breve explicación sobre el sentido de las peregrinaciones de la reliquia de santa Teresita, y dio importancia «al espíritu que todos nosotros experimentamos cuando veneremos la reliquia» . En este sentido, explicó que las reliquias «han hecho prácticamente todo el recorrido por los conventos y monasterios de religiosos y religiosas carmelitas descalzos de Catalunya y han sido acogidas verdaderamente de una forma muy profunda».
Por otra parte, aseguró que santa Teresita «provoca muchas cosas en el interior de las personas, que nos sentimos muy cerca de ella, sabiendo que nos está diciendo una palabra adecuada, la ciencia del amor, la sencilla expresión de la bondad de Dios».
Por último, el P. Àngel expresó el deseo de que la visita de las reliquias a Tarragona sea «una verdadera lluvia de rosas para todos» e invitó a leer los textos de santa Teresa del Niño Jesús, a través de los cuales podremos entender «que ella nos lleva por los caminos de Dios, de la acogida y del amor».
Arzobispo Joan: «Teresa madura una mentalidad y una pasión misionera para toda la Iglesia»
Durante la homilía, el arzobispo Joan reflexionó en torno a algunos episodios de la vida de santa Teresa. En primer lugar, habló de su ingreso en el Carmel, donde «llevo adelante una vida fundamentada en la oración y el trabajo». En un momento de oración, Teresa, a partir de las Sagradas Escrituras, descubrió que «ella también por más que pueda sentir la propia fragilidad, debilidad, impotencia o insignificancia […], puede aspirar a la santidad, y el vehículo que le permitirá de subir tan arriba serán «los brazos de Jesús»».
Planellas habló del ofrecimiento de Teresa de Lisieux al «Amor Misericordioso» y de la «nueva espiritualidad “para las pequeñas almas”, entre las que ella misma se consideraba». Por otra parte, también recordó que, en el sufrimiento de la tuberculosis, «Teresa descubre su última vocación: «En el corazón de la Iglesia, Madre mía, yo seré el amor»», y «madura una mentalidad y una pasión misionera para toda la Iglesia».
En la última etapa de su enfermedad, santa Teresa «se esforzaba por vivir pequeñas cosas, su pequeña vía de fe y de amor, la vía que todos y todas podemos recorrer cada día de nuestras vidas», porque « estaba convencida de que su misión era «hacer el bien en la tierra hasta el fin del mundo»», dijo el arzobispo Joan.
Sobre el camino espiritual de Teresa, el Arzobispo aseguró que está «al alcance de todos porque no se caracteriza por una conducta “heroica” ni por la trascendencia de unas actividades importantes, sino por la humilde aceptación de cómo uno es y, principalmente, por el valor que otorga el amor».
La celebración cerró con una oración dedicada a la Santa. Durante el mediodía, la comunidad carmelita, con varios grupos de fieles, oraron las horas menores de la liturgia en torno a las reliquias de santa Teresa.
Por la tarde, se trasladaron las reliquias en procesión hasta la iglesia de la Mare de Déu del Carme, donde se desarrolló la última parte de su estancia en la ciudad de Tarragona. En primer lugar, después del recibimiento por parte del prior de este convento, el P. Lean Jude Poulouse, o.c.d., hubo un rato de adoración con el Santísimo Sacramento expuesto.
Por la noche, Mn. Antoni Pérez de Mendiguren, arcipreste del Tarragonès, presidió una eucaristía solemne. Por último, unos momentos de oración acompañados de los textos de santa Teresa del Niño Jesús sirvieron como despedida de las reliquias, que fueron trasladadas al santuario de Santa Teresa de Lleida, donde finalizarán el recorrido por Cataluña.








