(A. Tarragona · 22/06/26) La Compañía de Santa Teresa de Jesús está celebrando, del 19 al 23 de junio, el Encuentro Internacional con motivo del 150 aniversario de su fundación. Este evento ha reunido a doscientas setenta religiosas y miembros de la Familia Teresiana procedentes de los veintidós países donde la Compañía está presente.
Así, durante estos días, han seguido los pasos de san Enrique de Ossó, su fundador, por Tortosa, Montserrat y Tarragona, la cuna de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. De hecho, este instituto religioso fue fundado en Tarragona, en 1876, en la capilla de la Enseñanza, en torno a la cual nació la primera comunidad de Teresianas.
Eucaristía de acción de gracias a la Catedral de Tarragona
En el marco de este Encuentro Internacional de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el domingo día 21 de junio tuvo lugar una la eucaristía en acción de gracias por el 150 aniversario fundacional en la Catedral de Tarragona. La celebración, que presidió el arzobispo Joan Planellas, comenzó con la procesión de entrada, durante la cual se llevaron al presbiterio las banderas de la Compañía y de los países en los que está presente.
Seguidamente, la Hna. Ángela Cuadra, s.t.j., coordinadora general de las Teresianas, leyó una monición de entrada en la que recordó que Tarragona era el lugar «donde unas jóvenes dijeron ‘sí’ y nació nuestra historia, y eso es motivo de profunda gratitud». Además, invitó a las hermanas a «renovar nuestro compromiso con este proyecto de vida ya vivirlo con inspiración, sentido y esperanza».
Arzobispo Joan: «Vuestro carisma te impulsa a dar vida y esperanza»
Tras la liturgia de la Palabra, el arzobispo Joan Planellas pronunció la homilía, que empezó con un recuerdo por los tres adolescentes que habían muerto ahogados en la playa de la Arrabassada. Posteriormente felicitó a la Compañía de Santa Teresa de Jesús por el 150 aniversario: «La Iglesia universal está contenta y también lo está nuestra Iglesia local de Tarragona, que ejerce de cuna del proyecto fundacional en una ciudad que acogió la propuesta y las ideas de san Enrique de Ossó con la ternura y la fuerza necesaria que en manos de unas mujeres preocupadas por la educación dieron forma, acogieron y acompañaron las propuestas del santo».
En este sentido, también hizo referencia al arzobispo Constantí Bonet i Sanui, que «pese a que sólo estuvo en la sede tarraconense tres años, demostró un gran celo y pasión por los proyectos y las propuestas relacionadas con las dos grandes preocupaciones de san Enrique de Ossó: la educación de niños y jóvenes, sobre todo de las chicas, y la ayuda a las personas y los grupos más desfavorecidos». De este modo, aseguró que el proyecto del fundador «fue un proyecto de Dios, llevado a cabo, con las manos, las ideas, el celo apostólico y el carisma teresiano de san Enrique de Ossó y de una legión de mujeres preocupadas por el conocimiento y la educación».
El sr. Arzobispo expuso que la presencia de las Hermanas Teresianas «siembra en el alumnado, y a través de la educación, la semilla de una sociedad futura mejor». También les recordó que su carisma «las impulsa a dar vida y esperanza» y las invitó a «guardar, ofrecer y persistir en esa vida y esa esperanza, porque son fruto del Espíritu Santo que habita en sus corazones». «Sacad fuerzas del Señor, confiad en Él como lo hicieron Teresa y Enrique, y sed luz para el mundo y sal para la tierra», les dijo.
Al finalizar la homilía, durante el ofertorio, algunas religiosas y miembros de la Familia Teresiana ofrecieron unos cirios que expresaban una parte de la vida compartida de la Compañía de Santa Teresa de Jesús: las comunidades educativas, las obras y los proyectos sociales, los laicos y laicas, el Movimiento Teresiano Apostólico, la Fundación Enric d’Ossó y jóvenes, y las comunidades de hermanas.
La celebración cerró con una oración de acción de gracias, la bendición final y una fotografía de grupo con la Familia Teresiana reunida en la Catedral de Tarragona.








