(CC · Carme Munté Margalef · 13/05/25) La voz de las campanas, que resonó en pueblos y ciudades por el fallecimiento del papa Francisco el Lunes de Pascua, lo hizo nuevamente, pero ahora de gozo y alegría, por la elección del nuevo Sucesor de Pedro, el número 267.
Uno de los que intuía que el elegido podría ser el cardenal norteamericano, y de corazón y documento de identidad peruano, Robert Prevost, es Jordi Bertomeu, presbítero del obispado de Tortosa y oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En conversación con Catalunya Cristiana, el padre Bertomeu nos explicaba emocionado que hace años que conoce al nuevo Papa, en concreto desde 2019, de la época en Perú, y que fue testigo de su llegada a Roma, en 2023, cuando Francisco lo puso al frente de uno de los organismos vaticanos más sensibles, el Dicasterio para los Obispos: “Es un misionero de espiritualidad agustiniana, es un hombre de consenso y un estadista. Tiene todas las cualidades para guiar la Iglesia en un momento muy complicado en la actual situación geopolítica.”








