(B. Girona · 02/06/25) Este pasado sábado, 31 de mayo, al atardecer, muchos devotos se dio cita en la misa con motivo de los 388 años de la muerte del venerable fray Dalmau Ciurana que se celebró en la parroquia de Riudellots de la Selva, templo donde reposan sus despojos. Fue presidida por nuestro obispo Octavi, que destacó la vida virtuosa de fray Dalmau, “un hombre de plegaria y de fe profundamente arraigada”. Para fray Octavi, “el testimonio de los santos o de quienes están en camino para ser reconocidos como tales, nos ayuda en nuestro camino de fe. Fray Dalmau fue un santo “de la puerta del lado” y nunca mejor empleada esta expresión del papa Francisco, porque el venerable fray Dalmau fue y continúa siendo vuestro vecino y fue y continúa siendo un referente en nuestro camino de fe hacia Cristo”.
Dalmau Ciurana, de nombre de bautismo Jaume, quiso llevar el nombre de “Dalmau” en homenaje a otro fraile dominico, san Dalmau Moner, nacido en Santa Coloma de Farners, ejemplo de pobreza y misticismo en el antiguo convento de San Domènec de Girona, y a quien fray Dalmau tenía una gran admiración.
Fray Dalmau Ciurana nació el 14 de julio de 1574 en Riudellots de la Selva. Ingresó en la orden de los dominicos en 1604 y murió el 3 de junio de 1637 en el convento de San Domènec. Desde el año 2021, el sábado antes o después de esta fecha, se celebra una ceremonia en su honor con una ofrenda floral. En vida ya se le atribuían curaciones, profecías y otros hechos prodigiosos.








