(Lluís Agustí, Formación URC) El tiempo de Pascua nos ha regalado un nuevo momento de encuentro virtual. Un grupo de religiosas y religiosos que normalmente nos conectamos por Adviento, Cuaresma y Pascua.
El objetivo es dedicarnos un tiempo para nosotros mismos y poder disfrutar de unos momentos de reflexión, formación y plegaria personal. Para aquellas personas que tienen dificultades en la movilidad o sencillamente nos siguen desde otros lugares de la geografía, representa una oportunidad. Desde el Departamento de Formación de la URC estamos muy contentos de poder prestar este servicio.
Para empezar una palabra de gratitud a David Guindulain SJ, que nos ha animado este receso de Pascua durante toda una mañana de sábado. El tema de meditación ha sido “Nosotros llevamos su nombre”. Seguramente un frase poco significativa de entrada porque estamos acostumbrados a nuestro nombre pero que a medida que lo hemos ido descubriendo nos ha señalado inmensas posibilidades de reflexión y plegaria personal.
En un primer momento nos hemos hecho conscientes de que hemos recibido un nombre que nuestros padres nos han dado y que nos identifica y nos distingue como personas. El nombre que hemos recibido nos habla de esperanza, de referentes, de vida, de aquello que somos llamados a vivir.
Hemos recibido el bautismo, sacramento que nos hace hijos y hermanos universales. Por medio de nuestro bautismo hemos recibido un nombre nuevo y este nombre indica nuestra identidad como cristianos y en nuestro caso como religiosos y religiosas nos señala el camino que queremos seguir dentro de una familia religiosa carismática.
¿Nos hemos preguntado también qué significa este nombre que Jesús nos ha dado? ¿A que nos llama? ¿Qué consecuencias tiene para nuestra vida? A partir de estas cuestiones que cada uno puede responder en un momento de plegaria, de compartir con otros compañeros de camino, hemos recordado la importancia que tiene poner nombre en la Biblia. Hemos repasado algunos textos: Lc 10, 17-19, Ap 2, 17; 3-12, y otros, como los relatos de la creación donde Dios pone nombre a las cosas creadas.
La reflexión nos ha conducido a ir más allá y nos hemos preguntado cuál es mi nombre para la construcción del Reino de Dios: arquitecto, tesorero, decorador, aparejador, fontanero,… ¿Y cual es el nombre del otro? A través de estas imágenes de la vida ordinaria podemos descubrir nuestra misión dentro la comunidad cristiana en especial en este tiempo que somos llamados a hacer un camino sinodal, a descubrir un nuevo rostro de la Iglesia donde todos nos podamos reconocer por nuestro nombre.
Después de un rato de descanso y silencio personal hemos compartido lo que nos ha sugerido la reflexión sobre el nombre, que representa el nombre personal, qué nos dicen sus letras.
Para acabar hemos hecho una visualización sobre el ascensor: hemos bajado y subido con otras personas para reconocernos y nombrarnos y descubrir el nombre de Jesús entre noostros.
Gracias David por tu acompañamiento en este curso 2022-2023 durante los tres momentos de encuentro que hemos hecho: Adviento, Cuaresma, Pascua.
Agradecemos a todas las personas que os habéis conectado y habéis disfrutado de la sabiduría de David.
El próximo curso lo volveremos a repetir e intentaremos mejorar dentro de nuestras posibilidades.








