Alexis Bueno, jesuita, condujo la mañana de receso del inicio de Adviento. Éramos una treintena de personas. El testigo que nos presentó es un cristiano de Costa de Marfil, Grégoire Ahongbonon, que está dedicando su vida a ayudar a enfermos mentales. Allá no hay asistencia médica ni hospitalaria para ellos. Se los tiene por malos, brujos, endemoniados, y viven abandonados, solos y encadenados: “Los olvidados de los olvidados”. En ellos –según su testigo– ve a Jesús.
Después de compartir unas bebidas, hicimos un rato de plegaria: “Grégoire es hoy nuestro testigo del Adviento: nos recuerda que Dios sigue inventando el futuro, llamando discípulos, congregando hombres y mujeres al servicio del Reino…
¿Seremos capaces, personal y comunitariamente, de descubrir la novedad que Dios mismo está ahora inventando?”
Antoni Riera sj
Comisión VC Obispado Lleida








