(Carmelitas descalzos · 07/06/26) Peregrinos de las cuatro comunidades de carmelitas descalzos de las tierras catalanas recorrieron durante la última semana de mayo los lugares más emblemáticos relacionados con san Juan de la Cruz, en este año San Juanista pleno de celebraciones y actividades para hacer presente su vida y su obra en nuestros días.
El grupo —unas cincuenta personas, entre las cuales el P. Jesús, el P. Alfonso, el P. Benny y el P. Thomas Sebastian— se instaló en Segovia desde donde se desplazó a diferentes localidades de las llanuras castellanas. Ávila fue la primera etapa. Acogidos por el P. David, celebraron la eucaristía en la basílica de La Santa y posteriormente pudieron visitar el Museo. Después de una larga visita en la ciudad y de la comida en un restaurante de fuera murallas —donde tuvieron la inesperada visita del P. Miguel, general de la Orden, del P. Agustí (que los acompañó en la comida) y del P. Francisco Javier, nuevo prior de Córdoba— , por la tarde visitaron el CITeS (Universidad de la Mística) acompañados por su director el P. Jerzy y, a continuación, fueron a conocer el convento de la Encarnación, donde coincidieron santa Teresa, como priora, y san Juan, como director espiritual y confesor de las monjas.
Al día siguiente, el desplazamiento fue en Alba de Tormes y en Medina del Campo. En Alba, el P. Miguel Àngel condujo el grupo por la impresionante, por su riqueza y nivel, muestra ‘San Juan de Cruz. Esperanza de alto vuelo’ comisariada por él mismo. La Eucaristía en la vecina iglesia de las carmelitas descalzas, celebrada a los pies de la tumba de santa Teresa, centró la larga jornada que prosiguió con la visita al Museo Carmus.
Después de comer, marcharon hacia Medina del Campo, donde Teresa de Jesús se encontró por primera vez con Juan de la Cruz y lo convenció para participar en su obra fundadora. Aquí los
peregrinos conocieron la segunda fundación de la Santa y muchos de los recuerdos que guardan con gran aprecio.
El día siguiente se dedicó a Segovia: ida, algunos con el autocar y otros a pie por el bonito camino del valle del río Clamores, al convento fundado por san Juan de la Cruz, situado a tocar del Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla, patrona de la ciudad. El convento guarda el sepulcro del santo de Fontiveros. Acogidos el P. Francisco, prior del lugar, celebraron la Misa y pudieron visitar los jardines y el mirador de la comunidad, con una preciosa vista sobre el Alcàsser. La tarde se dedicó a hacer turismo por la bonita ciudad del Acueducto.
De vuelta se pararon en Zaragoza para dar descanso al conductor del autocar e ir a saludar a la Virgen del Pilar.
Fueron cinco días, desplazamientos incluidos, llenos de serenidad y de inmersión en el espíritu teresiano-sanjuanista que impregna la familia carmelitana catalana. Y como, dice el santo, ‘la esperanza tanto alcanza cuanto espera’.








