(URC · Redacción)
La superiora de las Misioneras Claretianas en Barcelona, Agnieszka Zagajewska, es la responsable de la Casa de Espiritualidad. Agnieszka asegura con una sonrisa que, todo y las circunstancias de la pandemia, la cual ha sufrido en propia piel, continúa viviendo llena de esperanza.
Fuente de esperanza
“Mi fuente de esperanza ha sido haber sufrido la Covid-19”. No como la dolencia, sino el hecho de vivir la experiencia de sentir la propia resurrección y experimentar el renacimiento. Esto me dio mucha fuerza para continuar adelante”. La misionera claretiana, expone que vive esta esperanza buscando en “aquello esencial de mi parte humana y de mi consagración, así como, en la propia misión”.
Misión enmedio la sociedad
Ahora mismo, aparte de los servicios que dan desde la Casa de Espiritualidad, hacen servicios comunitarios y tienen compromisos sociales. “Concretamente ayudamos a las personas que se encuentran en situaciones difíciles y apoyamos a proyectos como asociaciones y centros de acogida”. Agnieszka colabora directamente con la Fundación Bellanar, dedicada a promover y acompañar la acogida de los recién llegados, dándoles facilidades para integrarse y a la vez sensibilizan a la sociedad para la buena convivencia. “Ahora compartimos un proyecto con dos comunidades de Argentina compartiendo como lo vivimos y animándonos. También con los consagrados nuestro alrededor”, explica Agnieszka.
2021, nuevos vínculos
En la comunidad, tienen un nuevo proyecto para difundir la vida y misión de la hermana Teresita de Albarracin que vivió y murió con 19 años. Vive el día a día recordando su lema que decía: “En cualquier situación de la vida hay al menos un motivo para sonreir”. Y de cara al nuevo año, desea que “la sonrisa sea un impulso para construir puentes entre nosotros”. “Nuevos vínculos de colaboración, de apoyo, de acompañamiento y de familia con las personas con quienes nos relacionamos. Es lo primero que me viene a la cabeza, que significa que es el verdadero”, añade.








