(Agència Flama · 05/11/25) La carencia de vocaciones y el envejecimiento de las comunidades religiosas están transformando el mapa de la vida consagrada en Cataluña y en el mundo. Los misioneros claretianos, fundados por san Antonio María Claret, han tenido que reestructurarse y cerrar comunidades históricas, pero continúan comprometidos con la misión educativa, pastoral y social. El claretiano Màxim Muñoz, responsable de formación de la provincia claretiana de San Pablo, que comprende Cataluña, País Vasco, Italia y Francia, reflexiona en el programa Signes del temps del domingo 2 de noviembre sobre la situación actual de la vida religiosa y sobre cómo mantener viva la esperanza en medio de la secularización.








