(Bernat Juliol, OSB, Comisario del Milenario de Montserrat 2025 · 27/09/24) Este mes de septiembre iniciamos en Montserrat las celebraciones de los mil años de la fundación del monasterio. Conmemoramos que el abad Oliba, abad de Ripoll y obispo de Vic, envió un grupo de monjes a constituir una pequeña comunidad arriba de esta montaña santa. Las celebraciones del Milenario se alargarán hasta el 8 de diciembre del 2025, de forma que durante estos quince meses todo el mundo pueda participar de esta gran efeméride.
Evidentemente, hay muchas actividades organizadas, pero en el fondo, todo el que se haga está pensado para hablar de valores, de valores cristianos. El lema que hemos desarrollado para el Milenario quiere ser un elemento representativo de estos valores. Nuestra reflexión ha sido: ¿Qué puede aportar la vida monástica a la sociedad del siglo XXI? Y no hemos querido pensar solo en los monjes, en la vida monástica o en la vida religiosa, sino que hemos querido pensar en todo el mundo, en nuestros contemporáneos, en los hombres y mujeres de hoy.
Es así que hemos partido de la famosa síntesis de la Regla de San Benito, el ora et labora, y lo hemos ampliado a partir de la experiencia de vida benedictina, especialmente la vivida en Montserrat a lo largo de los últimos diez siglos. Es así que proponemos el siguiente lema: Ora. Lege. Labora. Rege te ipsum. In communitate.
Ora. Hace referencia a la plegaria, está claro. A la necesaria apertura de toda persona verso lo trascendente. A la convicción de que la auténtica razón de vivir y la auténtica felicidad se encuentran en Dios.
Lege. Literalmente hace referencia a leer pero quiere englobar un concepto más amplio, el de la cultura y el de la reflexión. Cultura como aquello que nos hace crecer como seres humanos y que nos da herramientas para vivir con libertad y espíritu crítico y constructivo.
Labora. Trabajar, sí. Pero trabajar bien. Trabajar con esfuerzo, con disciplina, con la intención de hacer las cosas bien hechas. Con la idea que las cosas importantes de este mundo requieren ponerse.
Rege te ipsum. Gobiérnate a ti mismo. Una regla que procede de una antigua tradición filosófica y que ya los primeros monjes hicieron suya. Conocerse a sí mismo para saber conducir la propia vida. Ser libre para vivir coherentemente con los propios principios y las propias convicciones.
In communitate. Fundamental. Porque los cristianos no vivimos solos, vivimos en comunidad. El auténtico sentido cristiano de la vida solo se logra cuando entendemos que vivimos con los otros y para los otros.
Son cinco elementos de reflexión que desde el monasterio proponemos a la sociedad, y que nos gustaría que nos ayudaran a ser cada vez mejores personas y mejores cristianos.








