Este jueves se ha celebrado en la 78ª Asamblea de la Unió de Religiosos de Catalunya (URC) en el Seminario Conciliar de Barcelona. La Asamblea ha tenido como uno de los temas centrales la revisión de los compromisos y conclusiones del Congreso de la Vida Religiosa en Cataluña celebrado entre 1993 y 1995, ahora hace 25 años.
El padre Andreu Trilla, escolapio y entonces presidente del URC, ha explicado que el Congreso no fue una serie de reuniones y documentos, sino «itinerario» conjunto de los religiosos y religiosas de Cataluña. De los compromisos y conclusiones ha destacado como aspecto central la intercongregacionalitat: la promoción del trabajo conjunto entre las congregaciones religiosas presentes en Cataluña. Entre otros, de aquel compromiso salió lo proyecto Cintra, en el que varias congregaciones colaboran para mantener un proyecto educativo, social y de reinserción laboral.
El padre Trilla también ha destacado que fue otro eje del Congreso el papel de los laicos, una invitación a “confiar en los laicos» y a «invitarlos a compartir nuestra misión». Finalmente un aspecto relevante fue apuesta de la vida religiosa para profundizar su presencia en las fronteras, «aquello que ahora el papa Francesc llama las periferias».
Los participantes en la asamblea han expresado la necesidad de renovar estos compromisos y de impulsar alguna iniciativa que, como fue el Congreso, sea un espacio de encuentro entre los religiosos y religiosas de Cataluña. Sin necesidad de hacer un nuevo Congreso, se ha coincidido en que hay que reforzar los espacios de colaboración, conocimiento y trabajo conjunto de la vida religiosa.
Inculturación en Cataluña
La asamblea también ha tratado otros temas como el proceso actual de reestructuración que viven muchas congregaciones religiosas presentes en Cataluña y que comporta la desaparición de provincias territorialmente limitadas en Cataluña. En la intervención inicial, el presidente del URC, el claretiano Máximo Muñoz, ha destacado la necesidad que las personas e instituciones presentes en Cataluña «conozcan bien el contexto cultural y eclesial donde tienen que inculturar su vida y misión» porque «es una necesidad pastoral».
Con esta finalidad, se ha presentado en la Asamblea un nuevo curso para religiosos y religiosas destinados en Cataluña provenientes otras partes de la península, de Europa u otros continentes. El curso incluye una formación sobre la realidad social, cultural, histórica y religiosa de Cataluña y la presentación de varias obras y centros de los religiosos. Una de las sesiones del curso se hará en Montserrat, para visitar el Santuario y el Monasterio de Santo Benet.
Los religiosos, red de diálogo
Por otro lado, el padre Máximo Muñoz, ha enmarcado la Asamblea en los «momentos muy difíciles en el terreno político en nuestro país» en el que «las cosas no parecen ir por caminos de diálogo y distensión». Ha destacado que el reciente mensaje de los obispos catalanes apunta «al verdadero problema de fondo: que 'en relación en Cataluña existe un problema político de primer orden'». Uno de los problemas principales es la situación de prisión preventiva de los líderes políticos y sociales catalanes que «hay juristas de mucho prestigio, nada sospechosos de independentismo, y entidades internacionales como Amnesty Internacional que consideran esta situación como una clara vulneración de los derechos humanos».
Como religiosos y religiosas, ha añadido que de acuerdo con lo que piden los obispos catalanes en este momento «la cohesión social, la concordia, el sentirnos cercanos los unos a los otros y el respecto a los derechos de todas las personas que viven en Cataluña tienen que ser uno de nuestros objetivos prioritarios». Según el padre Máximo Muñoz, «la vida religiosa tiene un gran papel que realizar, puesto que nuestra proximidad a la gente y nuestro arraigo en el territorio, nos permiten hacer red y establecer relaciones y contactos entre personas y colectivos diversos, empezando lógicamente por nuestras comunidades y congregaciones».
78ª. Asamblea
La 78ª. Asamblea ha contado con la presencia de Mariña Ríos, presidenta de la Conferencia Española de Religiosos, que ha asistido como Provincial de la Compañía de Maria de España.
Lo Asamblea se ha iniciado con un misa presidida por Mons. Romà Casanova, obispo de Vic y responsable de la relación de la Conferencia Episcopal Tarraconense con la vida religiosa, que ha participado en el resto de la jornada. En la Asamblea se ha tenido presente al hermano marista Valerià Simó, muerto recientemente y que fue secretario general del URC del 1998 al 2002. Y se ha celebrado la ordenación del padre Cristòbal López, hasta ahora inspector de la Inspectoria Salesiana de Maria Auxiliadora, como arzobispo de Rabat.
La Asamblea de la URC se reúne dos veces en el año y congrega a los superiores y superiores generales y provinciales, abades y abadesas, priores y priores, delegados de congregaciones y delegados episcopales por la vida consagrada que representan las más de cien congregaciones e institutos de vida consagrada presentes en Cataluña.








